Una iniciativa necesaria

Ojalá el alcalde Maya tenga entre sus iniciativas un programa que cree conciencia de respeto a los demás, de defensa del bien común y de la conservación de las obras que son de todos.

Nuestro habitual columnista Luis García Quiroga decía en su reciente columna de opinión que el verdadero reto del alcalde Maya no es realizar las obras que por cerca de 800.000 millones de pesos ha anunciado para los cuatro años de su administración, sino lograr que los pereiranos puedan percibir física y mentalmente los beneficios que esas inversiones pueden traerles.

Añadía el columnista en su escrito que la única manera de lograr que el ciudadano pueda disfrutar de la sensación de comodidad, o de seguridad, o de bienestar de las obras es mediante la ruta de la cultura ciudadana, esa expresión casi espontánea que equilibra el derecho individual de la persona, con el que tiene el resto de los asociados.

Anotaba, por ejemplo, el doctor García Quiroga, que de nada sirve construir unos llamativos y cómodos resaltos sobre la venida Circunvalar, si los conductores no paran y le ceden el paso a los peatones que quieren cruzar la calzada; o invertir una cifra importante y sacrificar parte de las vías para construir una ciclovía, si nadie respeta este espacio y los ciclistas tienen que transitar por todas partes menos por su ruta.

Razón le sobra al columnista en su planeamiento y lo peor de esto, es que todos nuestros gobernantes, casi sin excepción, piensan en todo al momento de idear y ejecutar sus propuestas de desarrollo físico de la ciudad, menos en cómo los pereiranos van a poder realmente disfrutar de los beneficios que ellas les aportan.

Pereira, hay que decirlo con dolor, pero con franqueza, es una de las ciudades más incultas del país. Aquí el peatón no tiene el más mínimo valor; a las normas de tránsito produce satisfacción transgredirlas, no se respeta la autoridad, el turno en el transporte público lo impone el más fuerte o el más maleducado, más se demora la administración en instalar un paradero de buses que en estar destruido, o en construir un parque que convertirlo en parqueadero de motos, cuando no es en baño público.

Y ni qué hablar del comportamiento de quienes van al estadio no a apoyar al Deportivo Pereira, sino a destruir sus instalaciones; o los que montan el Megabús y acaban con las articulados; o los que comen en la calle y botan los sobrantes al piso; o los que atienden en las oficinas públicas y ni miran al ciudadano; o los taxistas que ni siquiera saludan; o los que le suben el volumen a su equipo sin importar la hora y ni si los vecinos están durmiendo.

Ojalá el alcalde Maya entre sus iniciativas de gobierno tenga un espacio y unos recursos importantes para adelantar un programa consistente que cree conciencia en los pereiranos sobre el respeto a los demás, sobre la defensa del bien común y sobre la conservación de las obras y bienes que son de todos, para que el esfuerzo de la administración y las obras construidas no solo cumplan su función material, sino que le aporten al ciudadano goce y bienestar individual y colectivo, que es lo que en último término da más la calidad de la vida.