Un período anormal

En concordancia con la determinación tomada por la mayoría de las instituciones públicas y privadas del país, y siendo consecuentes con las recomendaciones de los expertos y de las entidades de salud, el Congreso de la República no reinició labores el pasado lunes 16 de marzo como lo manda la Constitución Nacional, sino que aplazó para el mes de abril el inicio del período legislativo.

El presidente del Senado, Lidio García, convocó la Corporación para el próximo lunes 13 de abril, luego de la Semana Santa, y el presidente de la Cámara de Representantes, Carlos Cuenca, hizo lo propio para el 3 de abril y ese día evaluar las nuevas condiciones de salud y decidir si inicia su tarea legislativa o prorroga el aplazamiento para nueva fecha.

Por supuesto, las determinaciones de ambas mesas directivas tienen todas las justificaciones y responden a las medidas preventivas que han tomado las autoridades nacionales; pero no hay duda de que van a afectar la nutrida agenda que tienen el Gobierno y el Congreso en materia legislativa.

Tal vez el primer proyecto que se verá afectado con el recorte obligado del calendario legislativo, es la Reforma a la Justicia. El aplazamiento del inicio de las sesiones ordinarias retrasa cuatro semanas el trámite de esta iniciativa que se había anunciado iba a ser radicada el mismo día de inicio de sesiones, y pone en peligro su posible aprobación al punto que, según se ha dicho en algunos círculos oficiales, el Gobierno estaría pensando en aplazar su presentación para la próxima legislatura.

Hay otros proyectos de ley, e inclusive algunas reformas constitucionales que también se verán afectadas por el recorte del calendario legislativo. La cadena perpetua para los violadores de niños, que también es una reforma constitucional; la creación del régimen de trabajo virtual; la regulación de la actividad que se realiza mediante empresas de intermediación que hacen uso de plataformas digitales; la protección de la vejez, la reglamentación a la reforma al Sistema General de Regalías; la creación del Fondo de Cambio Climático; el plazo en que las grandes superficies le deben pagar a los pequeños proveedores y el que prohíbe el uso de los plásticos de un solo uso; son algunos de las iniciativas que están esperando el reinicio de las sesiones y que su suerte puede estar en peligro con el aplazamiento de las sesiones.

Todo esto sin contar la incidencia que el retraso tendrá en los debates políticos que en cada legislatura plantean los distintos partidos políticos y que son parte de la esencia misma del Congreso de la República y de la presencia de ellos en la corporación, máxime cuando es claro que ya se empiezan a mostrar las primeras aspiraciones presidenciales.

No va a ser esta, pues, una legislatura normal y es muy posible que algunas de estas iniciativas se dejen para ser presentadas en el próximo periodo legislativo, especialmente aquellas que son reformas constitucionales, para no poner en peligro su aprobación, ni su amplio debate.