Un mal principio

Transcurridos apenas unos días del mes de diciembre y cuando todavía faltan los días en los cuales las celebraciones de Navidad y año nuevo son más intensas, los datos de los quemados con pólvora en el Departamento son lamentables.

Según la Secretaría de Salud del Risaralda, en los primeros días del mes se han presentado cuatro lesionados, entre ellos un menor de once años, por el mal uso de la pólvora. Esta cifra contrasta con las registradas en la misma fecha del año anterior cuando los afectados por este letal producto fue solamente uno.

Lo más preocupante de esto es que, a pesar de las distintas campañas que han adelantado los gobiernos municipales y departamental, y algunas instituciones y entidades privadas, para prevenir los riesgos de la manipulación equivocada de pólvora, los casos de quemados en vez de disminuir han aumentado años tras año.

Mientras para el año 2016, de acuerdo con los registros oficiales, los lesionados con pólvora durante la época de Navidad y año nuevo fueron 19; un año después, en el 2017, las víctimas fueron 21 y en el 2018, hace un año, los afectados por el uso inapropiado de este producto fueron 22.

Es triste que después de todas los mensajes y advertencias que han hecho las autoridades para que los ciudadanos no manipulen pólvora sin saber cómo hacerlo y en especial para que los niños y niñas se mantengan alejados de este peligroso producto, un menor en Santa Rosa de Cabal soporte hoy quemaduras graves en su rostro y un hombre adulto haya perdido dos de sus dedos en una mala manipulación de alguno de los artículos fabricados con pólvora.

Claro que se ha avanzado en el control de la venta callejera de pólvora e inclusive de su quema indiscriminada. Hoy no se ven, por ejemplo, como ocurría antes, personas en un andén echando voladores y quemando totes a la vista de todo el mundo, incluida la Policía, con el riesgo de afectar a vecinos y curiosos. Sin embargo, muy poco seguimiento se les hace a los padres de familia que autorizan, e inclusive patrocinan, el uso de pólvora por parte de sus hijos menores de edad.

Según los registros del Instituto Nacional de Salud, las sanciones aplicadas que contemplan las distintas normas y que establecen responsabilidades para los padres de los menores que resulten quemados con pólvora, no alcanza al 1% de los niños y niñas afectados por el uso de este producto. Los datos de estos primeros días sobre los quemados son, pues, una campanada de alerta sobre lo que pueden ser los días realmente de intensa celebración, si las autoridades no intensifican la vigilancia y el control sobre la venta indiscriminada de pólvora y no se aplicada con severidad las sanciones a los padres de familia que patrocinan o toleran el uso de cualquier producto fabricado con pólvora.