Un mal precedente

Hoy varios días después el precio no ha bajado en ninguna de las estaciones de la ciudad, cuando mucho en unas pocas disminuyó 20 o 30 pesos, como para que quedara constancia.

El presidente Duque entre las medidas adoptadas por el Gobierno nacional para, según él, aliviar un poco las severas consecuencias que esta dejando el acelerado avance del coronavirus, anunció el martes pasado una reducción de 1200 pesos en el precio del galón de gasolina en todo el territorio nacional.

La medida, así lo dijo el propio mandatario de los colombianos, empezaría a regir ese mismo día a partir de las doce de la noche; sin embargo, hoy muchos días después el precio no ha bajado en la mayoría de las estaciones de servicio, por lo menos en las de la ciudad, y cuando mucho en unas pocas se disminuyó en 20 o 30 pesos el galón, como para que quedara constancia del anuncio oficial.

Por supuesto, la explicación de los dueños de las estaciones de servicio ha sido muy fácil. La rebaja se hará efectiva cuando se agoten las existencias que tienen en sus tanques de almacenamiento, porque el combustible allí existente fue adquirido con el precio que había antes de la rebaja ordenada por el Gobierno. Además, los empresarios de la gasolina dijeron que el ajuste se iría haciendo paulatinamente y podría demorar hasta más de una semana.

Sin embargo, la pregunta que todos los dueños de los vehículos se hacen, es por qué cuando el Gobierno anuncia un alza en el precio de la gasolina, circunstancia que ocurre prácticamente cada mes, ahí si no se espera a que se acabe de consumir las reservas que tienen las estaciones en sus depósitos, sino que a las cero horas del día siguiente, cuando no es que inmediatamente, se hace efectivo el ajuste; y ahora que es una rebaja, entonces hay que esperar una semana o nadie sabe cuando para bajar el precio.

Definitivamente este es un país de oportunistas. Son oportunistas los dueños de las. estaciones de gasolina porque cuando les conviene, aplican las medidas oficiales inmediatamente, casi que no dejan ni acabar el día, y cuando no les convine se pegan de cualquier argumento para no hacerlas efectivas o para demorarlas más allá de lo normal.

Y también es oportunista el Gobierno, porque aprovecha la caída vertical de los precios del petróleo en los mercados internacionales, para rebajar el precio del galón de la gasolina en el mercado interno, pero haciéndolo aparecer como un ayuda para alivianar los efectos de la crisis derivada de la pandemia que azota al mundo.

Muy mal precedente, pues, lo que ha sucedido con la rebaja del precio del galón de gasolina. Si así va a ser con todas las ayudas que ha anunciado el Gobierno para sobrellevar la actual crisis, difícilmente se va a mantener el empleo en el país y las pequeñas empresas van a poder salir a salvo de los efectos demoledores de un problema que nadie sabe a donde va a parar y que el Gobierno no tomo en serio, ni reaccionó a la velocidad que la gravedad exigía.

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