Se necesita más control

A noviembre del año pasado, según Medicina Legal, se habían presentado en la Ciudad 56 muertos en accidentes de tránsito de los cuales 28, es decir el 50%, eran transeúntes.

Los pereiranos han visto cómo en los últimos días la ciudad se ha ido llenando de vistosas “cebras” de colores azul y blanco localizadas en los cruces viales más importantes y concurridos.

Aunque las normas de tránsito señalan que los pasos peatonales deben estar demarcados con rayas blancas, estas nada dicen sobre su entorno y, por tanto, no prohíben que se les pueda añadir otro color siempre y cuando se respete el blanco, de tal manera que el contraste de tonos las haga más visibles y destacadas, tal como lo han hecho las autoridades de movilidad de Pereira.

El color azul escogido es, según funcionarios del Instituto de Tránsito, además de un tono que combinado con el blanco es llamativo y se destaca muy bien, el color eslogan de la movilidad reducida a nivel internacional, lo que le da una especial connotación de protección de las personas en condición de discapacidad.

En Pereira y en general en el país, los peatones son, después de los homicidios, las principales víctimas de las muertes violentas. A noviembre del año pasado, según el Instituto de Medicina Legal, se habían presentado en la ciudad 56 muertos en accidentes de tránsito, de los cuales 28, es decir el 50%, eran transeúntes.

No parece lógico que mueran más personas bajo las ruedas de los vehículos, que quienes van a bordo cuando hay un siniestro. Si las calles tienen andenes, si hay zonas demarcadas para loas peatones en los cruces de las vías, si hay instalados semáforos peatonales y si tanto conductores como peatones respetan las normas de tránsito, no hay razón para que mueran tantas personas atropelladas por los vehículos.

Pero si, como se ve todos los días y en todas partes de la ciudad, las motos, las bicicletas y hasta los propios vehículos no respetan los semáforos, ni las “cebras”, circulan en contravía, se montan por los separadores y se encaraman a los andenes; y si los peatones cruzan las vías por cualquier parte, se suben y bajan de los buses en la mitad de la calle y no utilizan los puentes peatonales, obviamente el fatal resultado es el que se conoce.

Por eso, todo lo que se haga para reducir las muertes en las calles y vías de la ciudad tiene que ser bienvenido y por eso también, tiene tanto sentido la estrategia adoptada por el Instituto de Movilidad de la Ciudad de pintar con colores llamativos las zonas por donde los peatones deben caminar y cruzar las vías.

Sin embargo, es importante que las autoridades de tránsito ajusten las medidas de control tanto con los conductores como con los peatones para que unos y otros observen las normas de tránsito y en caso de que no ser sí, para que reciban con todo rigor los comparendos y sanciones que contempla la ley. Es la única manera como los esfuerzos que hace el Instituto tienen reflejo en los índices de accidentalidad de la ciudad.