Ojalá no le haga más daño

Para el viernes pasado estaba nuevamente citado el Consejo Directivo de la Cárder para supuestamente elegir su nuevo director, cargo que está vacante desde hace varios meses y que no se ha podido llenar en propiedad por una serie de circunstancias y recursos jurídicos, en la mayoría de los casos interpuestos con el único propósito de dilatar la elección y mantener los beneficios que algunos sectores políticos y económicos están derivando de la actual situación administrativa de la entidad y de la inestabilidad que allí hay.

Según las informaciones de prensa, al parecer todo estaba dado para que por fin el viernes anterior el Consejo Directivo eligiera al director y acabara con el vergonzoso espectáculo que allí han protagonizado en el último tiempo; sin embargo, una nueva recusación interpuesta con el mismo propósito de impedir que la entidad resuelva este enojoso asunto, no permitió que se cumpliera el propósito que se tenía y que esperaban todos los risaraldenses.

Esto significa que, de acuerdo con un comunicado expedido por el Consejo Directivo, la decisión quedó nuevamente aplazada hasta el próximo cinco de marzo, cuando se cumpla la próxima reunión del consejo y se cuente con la presencia del Procurador General de la Nación, aprovechando que estará para esa fecha en la ciudad; con todas las consecuencias nefastas que la interinidad trae y la lucha por el poder genera.

Los meses que ha durado el continuo encargo en la dirección de la entidad, han sido funestos para la continuidad de los programas que se están desarrollando, para la toma de decisiones importantes en temas que comprometen los intereses del Departamento y para la estabilidad de quienes por muchos años han prestado sus servicios y han puesto sus conocimientos y experiencia al servicio de la entidad.

Los últimos directores, con el fin de tratar de mantenerse en el cargo e inclusive de conseguir el respaldo de la mayoría de los miembros del Consejo Directivo, con el fin de ser elegidos en propiedad, hicieron de la entidad un surtidor de contratos innecesarios y con personas que no tenían la idoneidad ni los conocimientos para garantizar una tarea profesional y seria.

Basta mirar la feria de contratos que firmó en los últimos días de su discutida gestión, la saliente directora encargada de la entidad, en un evidente afán de congraciarse con algunos miembros del Consejo Directivo y de favorecer su solapada aspiración a permanecer de manera oficial en el cargo.

Ojala, pues, este nuevo aplazamiento de la elección en propiedad del nuevo director de la Cárder, no le haga más daño a la entidad, no acabe de espantar a los pocos profesionales serios y conocedores del tema que aún permanecen allí y no termine de feriar el presupuesto que le queda para los importantes proyectos en que ha venido trabajando la entidad.

1 comentario en “Ojalá no le haga más daño”

  1. Indiscutible verdad-la carder esta afectada por
    el conflicto de intereses de quienes pretenden hacerse a su direccion

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