No tiene mucho sentido

A veces, en aquellas cosas que dependen de recursos nacionales, es mejor aceptar e impulsar lo que, no siendo lo ideal, está caminando y atiende una necesidad urgente.

En este espacio estuvimos manifestamos desde un principio nuestro desacuerdo con el proyecto de construcción de la nueva cárcel regional en el sector de Combia. A pesar de la necesidad inaplazable que se tiene de un nuevo centro de reclusión que atienda la alta demanda de esta parte del país, nos parecía que la propuesta tenía muchos inconvenientes y que había en la ciudad y en el departamento sitios mucho más adecuados y que mejor podrían facilitar el desarrollo de una propuesta de esta naturaleza.

Sin embargo, en un proyecto no solo tan urgente, sino de semejante envergadura, su inversión es de cerca de 140.000 millones de pesos, lo que impone las condiciones es la disponibilidad de los recursos y la oportunidad de hacer realidad una obra que, insistimos, es urgente para la región y para el país.

Aquí también dijimos en su momento que, si no se aprovechaba la presencia de la doctora Ruth Estela Correa en el Ministerio de Justicia, la región se quedaría sin cárcel regional. Por fortuna, aunque el paso de ministra Correa fue muy breve, el proyecto quedó caminando y hoy está en un punto de no retorno en la entidad encargada del desarrollo de estas iniciativas en el Gobierno nacional.

En estas condiciones y como lo bien lo dejó claro la delegada de la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios durante su intervención la semana pasada ante la Asamblea Departamental, este es un proyecto que no tiene reversa, que no se va a modificar ni cambiar por otro y, tal vez lo más importante, que de no ejecutarse por las dificultades que puedan presentarse, se perderá la oportunidad de tener una cárcel de muy buna capacidad.

No tiene entonces, mucho sentido el anuncio que ha hecho el gobernador Tamayo de no estar de acuerdo con el proyecto y de no apoyarlo. Por supuesto, el mandatario departamental tiene las herramientas suficientes para atajar la iniciativa y para hacer mucho más tortuosa de lo que ha sido hasta ahora su concreción y desarrollo.

Pero no creemos sensato, ni que tenga sentido alguno, privar a la región de una nueva cárcel que no solo atienda la demanda regional y alivie un poco la superpoblación de La 40, sino que mejore las condiciones humanas y locativas en que están las personas que por alguna circunstancia están privadas de la libertad en este centro carcelario.

A veces, en aquellas cosas que dependen de decisiones y de recursos nacionales, es mejor aceptar e impulsar lo que, no siendo lo ideal, está ya caminado y atiende una necesidad urgente de la región. Por eso, lo que todas las instituciones, autoridades y entidades deben hacer es apoyar el proyecto La Concordia, ayudar a que los inconvenientes que hay se solucionen y la construcción empiece cuanto antes. Es la única manera de que se cuente con una nueva cárcel regional.