No se puede desaprovechar

Desaprovechar lo que se ha ganado con el Gobierno y la concertación con los actores regionales, para atender el problema de Cerritos, es enterrar un proyecto que no es fácil impulsar.

Dice el doctor Jesús Saldarriaga S., en su última columna de opinión que publica semanalmente en este periódico, que está listo en la Agencia Nacional de Infraestructura el proyecto por iniciativa privada para mantener, mejorar la seguridad vial y disminuir los tiempos de desplazamiento en la vía Pereira – La Victoria; y construir la doble calzada Cerritos – La Virginia.

Anota el columnista que la última concertación en torno al proyecto, que entre otras cosas tardó cuatro años en ser estructurado, se acaba de lograr con las autoridades regionales del departamento del Valle y el nuevo alcalde de Cartago, que habían sido hasta el año pasado férreas opositoras de la iniciativa, tal como estaba planteada, con la esperanza de que una vez terminada la concesión, el Invías levantara el peaje y asumiera el mantenimiento de la vía.

Así las cosas, el proyecto está listo para ser adjudicado, mediante un concurso público que debe realizar la ANI, en el próximo mes de febrero con el propósito, de acuerdo con lo concertado con los actores de Risaralda, de ejecutar las obras en el menor tiempo posible y atender una necesidad inaplazable de la región y reducir la altísima siniestralidad de los tramos Pereira – Cerritos y Cerritos – La Virginia.   

Sin embargo, la semana pasada, según el columnista, algunos actores de Risaralda le comunicaron a la ANI que querían que el proyecto no se realizara por iniciativa privada, sino que se hiciera por iniciativa pública. Esto significa perder lo que se había logrado, porque habría que volver a estructurar un nuevo proyecto y someterlo a una nueva concertación de las partes, pues las condiciones cambiarían completamente, operación que tardaría cuando menos otros tres años.

La pregunta obvia y que salta a la vista es, ¿aguanta el estado de cosas en que están especialmente los tramos que corresponden a Pereira, seis años más, tres o cuatro de estructuración y o dos o tres de construcción, para empezar a atender su grave problema? La congestión y la accidentalidad de estas vías, producto del acelerado crecimiento de Cerritos y la instalación en el sector de muchas de las más importantes empresas del país y de sus centros de distribución, están aumentando a una velocidad incontrolable y poniendo en jaque, sin duda, la zona de más desarrollo de la región.

Desaprovechar, pues, lo que se ha ganado con el Gobierno Nacional y la difícil concertación con los autoridades y actores regionales, para atender el problema de movilidad y seguridad de la vía a Cartago y a La Virginia, es, no tenemos duda, enterrar un proyecto que no es fácil escalar en Bogotá y condenar a Pereira y a la Región a seguir soportando el caos y la accidentalidad, con decenas de muertos y heridos abordo, de este sector.