Mas control es lo que se impone

A pesar de todas las invitaciones de las autoridades a permanecer en las casas, la gente no las ha tomado con la seriedad que el tema impone, y está saliendo a la calle como si nada.

Basta ver la primera página de este periódico en su edición del pasado jueves, para constatar que una buena parte de los pereiranos no ha tomado en serio el aislamiento obligatorio preventivo, ni las recomendaciones de los gobiernos nacional, departamental y municipal, para minimizar el riesgo de contagio del Covid-19.

La imagen mostraba un flujo de gente en el centro de la ciudad como si fuera un día común y corriente, y no se tuviera al frente las informaciones de lo que está pasando en países como Italia, o España, o Inglaterra, o Estados Unidos, o, para no ir muy lejos, Ecuador donde la pandemia desbordó todas las posibilidades de atención no solo médica y hospitalaria, sino a los que no resistieron los rigores del virus.

A pesar de todos los llamados e invitaciones de las autoridades para permanecer en las casas y cuando sea estrictamente necesario solo salir un miembro de la familia, ojalá que no esté en el rango de las edades más riesgosas, la gente no las ha tomado con la seriedad que el tema lo impone.

Hoy las calles están llenas de gente que va y viene sin rumbo, personas que salen de sus casas a nada, vendedores informales que suben y bajan ofreciendo tapabocas o alcohol o desinfectantes, indigentes revolcando los basureros o viendo a ver que encuentran abandonado en los andenes, vehículos sin ninguna identificación ni se sabe qué están haciendo y cientos de motos a los que pareciera nada les importa la pandemia.

Todo esto con un agravante y es que la presencia de la Policía prácticamente ha desaparecido de los principales sitios de la ciudad. En los primeros días de la cuarentena, se veía un buen número de agentes controlando la circulación de los caros y motos, y pidiendo la identificación a las personas que caminaban por las calles; pero pasados los primeros dos o tres días no se volvió a sentir este control y mucha gente vio que podía salir tranquilamente sin que alguna autoridad la requiriera y, si era necesario, le impusiera el comparendo respectivo.

Todos sabemos que la única manera de interrumpir el contagio y aplanar la famosa curva es aislando la población; pero si la gente no atiende la orden y sale a la calle sin ninguna necesidad, si conversa e interactúa con todo el que se encuentra y si teniendo los síntomas del virus, no respeta la cuarentena; entonces estamos ante un alto riesgo de multiplicar las cifras que hoy tienen la ciudad y el departamento.

Nuevamente, pues, hacemos un llamado a las autoridades para que aumenten la presencia en las calles y extremen los controles en las zonas más importantes de Pereira y no permitan que unas personas irresponsables, no muchas frente a toda la población, sigan poniendo en riesgo la salud de toda una ciudad.