Los resultados PISA

Mal le fue al país en las llamadas Pruebas PISA. Según los resultados que acaba de divulgar la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos, Colombia se ubicó en el puesto 58 entre los 77 países que fueron objeto de la evaluación.

Es la quinta vez que el país participa en este necesario ejercicio que se realiza cada tres años y en el que China ocupó el primer lugar. En esta ocasión cerca de 8.500 alumnos de 250 colegios públicos y privados se sometieron a las pruebas, básicamente en tres áreas de la educación: las matemáticas, la lectura y las ciencias.

Lo más doloroso para el país de los resultados de esta evaluación, es que la calificación en vez de mejorar va en visible deterioro. Comparados los datos de la actual medición con los de la prueba anterior, es fácil ver que nuestros estudiantes tuvieron una nota peor que la obtenida hace tres años.

La pregunta obvia que nos asalta es si la falla está en los propios estudiantes o en la calidad de la enseñanza que reciben. Es difícil que unos jóvenes queden bien preparados y estén en condiciones de afrontar una prueba de evaluación que es exigente, si lo que se ve con frecuencia son docentes mal preparados y ciclos académicos incompletos por causa de los sucesivos paros de maestros y de unas jornadas lectiva incompletas y que nunca se compensan.

Es más, nadie sabe si las personas que aparecen como responsables de las diferentes cátedras son o no idóneos para cumplir con la sagrada misión de enseñarlas, sencillamente porque nunca ha sido posible evaluar sus conocimientos, ni su capacidad para transmitirlos, ni mucho menos el cumplimiento de la intensidad horaria establecida.
Cada vez que el Gobierno, por iniciativa propia o por las reiteradas recomendaciones de las

Organizaciones internacionales dedicadas al tema de la educación, ha intentado incluir en las exigencias para contratar los profesores o para escalafonarlos, estos protestan y con ello evitan ser evaluados y calificados.
Lo único cierto de todo esto es que los estudiantes del país que una y otra vez se han sometido a las pruebas de evaluación (PISA) que realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, han salido en general mal librados y con ellos la educación en Colombia.

A la luz, pues, de las recientes pruebas PISA es urgente que el país revise el modelo de educación que tiene adoptado la mayoría de los colegios y, especialmente en el caso de los establecimientos públicos, que se establezca alguna manera de evaluar la capacidad y las condiciones de los docentes. Mientras esto no pase, los resultados de ese ejercicio con seguridad seguirán siendo negativos para Colombia.