Los días dirán si hubo equilibrio

El Gobierno tiene razón cuando dice que la prioridad es la salud, pero de nada sirve esto si la economía, el empleo de millones de colombianos y la permanencia de miles de empresas, no se salvan.

A cuenta gotas, como han sido todos los anuncios del Gobierno Nacional para hacer frente al coronavirus, el presidente Duque le notificó antier al país que la emergencia sanitaria se extendería por tres meses, más hasta el 31 de agosto, y el aislamiento preventivo obligatorio una semana más, hasta el 31 de mayo.

Sin embargo, advirtió que capitales como Bogotá, Cartagena, Cali, Leticia y Barranquilla seguirán en aislamiento hasta finales el 30 de junio, ante el alto número de contagios que registran y la poca disciplina y conciencia de sus habitantes para preservarse del contagio, y la incapacidad de las autoridades locales para controlar a los desobedientes y hacer cumplir las normas de prevención y protección del virus.

De otro lado, anunció que los mayores de 70 años y los niños deberán permanecer en encierro obligatorio hasta el 30 de junio y que actividades como el transporte intermunicipal, el transporte aéreo nacional e internacional, los eventos deportivos, las presentaciones públicas, el turismo masivo y todas aquellas que impliquen aglomeración de personas, seguirán prohibidas.

Así mismo, confirmó que a partir del primero de junio se autorizará, en aquellos municipios en donde los registros de contagio no están disparados, la apertura progresiva de algunas actividades como los centros comerciales, las peluquerías y algún comercio menor, pero siempre respetando un aforo máximo del 30% y el cumplimiento de estrictos protocolos que permitan proteger a la población de posibles contagios del virus.

Sin duda el anuncio del presidente Duque cayó como un nuevo baldado de agua fría en unos sectores que han dicho que no aguantan un día más con sus negocios cerrados y estaban esperando que el Gobierno autorizara regresar a sus actividades normales; y en otros como la consecuencia lógica de unos datos de contagios que siguen subiendo, especialmente en algunas ciudades del país, mientras las autoridades dan muestras evidentes de ser incapaces de ponerle orden al irresponsable comportamiento ciudadano.

El Gobierno tiene razón cuando dice que la prioridad es preservar la salud de los colombianos, pero de nada sirve que esto se logre, si la economía, si el empleo de millones de colombianos y si la permanencia de miles de empresas no se salva producto de los demoledores efectos del largo aislamiento obligatorio y la prolongada inactividad económica del país.

Los días dirán si se logró el sano equilibrio entre lo uno y otro. Por hora lo importante es que las autoridades sean capaces de hacer cumplir rigurosamente el aislamiento obligatorio durante los días que faltan, para que el contagio no siga creciendo al ritmo actual y el país, y en nuestro caso la ciudad, estén mucho mejor preservados para enfrentar lo que significará el regreso, el primero de junio, a muy buena parte de la normalidad.