La Universidad Católica, 45 años

En 1973 un grupo de estudiantes que deseaba un alternativa académica distinta a la para entonces ofrecida en la ciudad para su formación profesional, tuvo la iniciativa de fundar una nueva institución de educación superior. Asumiendo de su propio peculio los costos de funcionamiento y los riesgos pedagógicos y académicos, le dieron vida a lo que denominaron “Fundación Autónoma Popular de Risaralda”.

Conseguido el local donde iban a funcionar, sus promotores e impulsores le plantearon a Monseñor Darío Castrillón Hoyos, para entonces Obispo Coadjutor de la Diócesis de Pereira, que fuera el rector del nuevo centro universitario, quien con gusto aceptó el ofrecimiento. Un año después, le pidieron a los sacerdotes Francisco Nel Jiménez y Francisco Arias Salazar que se vincularan como docentes, fortaleciéndose así los vínculos existentes con la Diócesis de Pereira.
Luego de afrontar dificultades de todo tipo y con la decisión de la Diócesis de persistir en el empeño, se tomó la determinación, conjuntamente con la Corporación para el Progreso Económico y Social de Risaralda (Copesa), de seguir adelante con el propósito de darle a la ciudad y a la región una alternativa académica inspirada en los principios de la fe católica y con el claro compromiso de posibilitar la formación humana, ética y profesional de los estudiantes, bajo un enfoque de Desarrollo Humano, donde el centro del proceso formativo es el estudiante mismo.

Fue así como el 14 de febrero de 1975, la Diócesis de Pereira expidió el Decreto 865 mediante el cual se dio vida a la Universidad Católica Popular de Risaralda, hoy Universidad Católica de Pereira. La primera sede del nuevo centro de estudios superiores fue el antiguo Seminario Menor donde también funcionaba el Colegio Oficial Femenino utilizando las instalaciones en la jornada contraria.

Con los días la universidad se pasó a un local más funcional en la calle 20 con carrera 4 donde funcionaba un conocido colegio y allí estuvo por varios años hasta que en 1994 se trasladó a la moderna sede que hoy ocupa en la Avenida de las Américas y que le ha permitido materializar su acelerado proceso de crecimiento académico y también de formación de talento humano.

Desde entonces, primero bajo la rectoría del padre Francisco Nel Jiménez y luego desde 1995 de una pléyade de humanistas extraordinarios, la universidad ha formado miles de estudiantes de toda la región que no solo han buscado enseñanzas para convertirse en profesionales en una de las tantas disciplinas que ofrece, sino formación del ser humano en todas las dimensiones de la existencia, tal vez la mayor preocupación de la universidad en el proceso de enseñar y hacer nuevos profesionales para la sociedad.

Hoy, pues, cuando la Universidad Católica de Pereira celebra sus primeros 45 años de vida, le hacemos llegar nuestras voces de felicitación a todos sus directivos y en especial a su actual rector el sacerdote Behitman Alberto Céspedes De los Ríos, por todos los logros alcanzados en estas cuatro décadas y media de incansable labor educativa, y de gratitud por el inmenso aporte que le ha hecho a la juventud y a la sociedad en su proceso de formación profesional y humana, y sobre todo de gente de bien.