La propuesta de Anif

La Asociación de Instituciones Financieras (Anif) propuso esta semana, entre otras cosas, eliminar el aporte obligatorio del 4 % que las empresas hacen con destino a las Cajas de Compensación Familiar, como una medida para incentivar la generación de empleo en el país.

Sostienen quienes han encontrado valida y razonable la propuesta que aliviando los costos laborales de las empresas, estas se animarían a contratar nuevas personas o por lo menos se desistiría de vincularlas bajo alguna modalidad distinta a la que le permite al trabajador tener todas las coberturas y prestaciones que contempla la ley para los trabajadores.

Por supuesto que cualquier iniciativa que se tenga con el propósito de permitir que haya más empleo para los colombianos y que pare la peligrosa destorcida que están teniendo los índices de desocupación en el país, debe ser analizada con los distintos sectores de la vida económica nacional y, claro está, por el gobierno; pero tal vez el último que se debería tocar en un ejercicio de esta naturaleza es el sistema de compensación que operan las cajas de compensación familiar.

Basta con decir que con los aportes parafiscales que hacen cerca de 686.000 empresas por 9.7 millones de afiliados y 11.4 millones de personas a cargo, las 43 Cajas de Compensación Familiar del país cubren a más de 24 millones de colombianos de las clases media y baja, es decir casi el 50% de la población nacional, y les brindan servicios de salud, educación, capacitación, recreación, turismo, vivienda y subsidios en dinero.

Quién podría hacer una labor redistributiva que hoy cumplen las cajas de compensación familiar y quién podría ofrecer todos los servicios que estas instituciones prestan, con la calidad, oportunidad, cobertura y capacidad que ellas lo hacen. O qué empresa podría tener las instalaciones en el área de salud, o de recreación, o de educación para prestarle a sus empleados y beneficiarios los servicios que hoy prestan las cajas y con la calidad que ellas lo hacen.

Sería difícil imaginar, por ejemplo, a Pereira y el Departamento, para no ir más lejos y no pensar sino en un solo aspecto, sin los servicios médicos y hospitalarios de la Clínica Comfamiliar. Qué haría la ciudad, con el avanzado déficit que tiene de instituciones prestadoras del servicio de salud, si no existiera este avanzado centro médico gracias a la visión y al buen manejo de los recursos provenientes de los aportes parafiscales, por parte de la Caja de Compensación de Risaralda. Nos parece, pues, bueno y oportuno que se esté pensando en cómo se reactiva el empleo en el país, tan de capa caída recientemente; pero tal vez en lo último que se debe pensar es eliminar el aporte parafiscal que permite la existencia de las cajas de compensación familiar y que hace posible que la mitad de los colombianos tengan acceso a servicios sociales que de otra manera nunca tendrían.