Hay problemas de movilidad

Uno de los atractivos, pero también los motivos para no venir a Pereira en esta época de navidad, de compras, de turismo y de descanso en familia, es la facilidad para llegar y salir de la ciudad, para movilizarse de un lugar a otro dentro de ella y, claro está, de parqueo para los vehículos.

Si una persona que quiere venir desde una de las poblaciones vecinas a hacer sus compras de navidad, o a pasar los días de fin de año en alguno de los sitios turísticos de la ciudad, se encuentra con que llegar hasta Pereira es un verdadero martirio, o moverse dentro de ella y guardar el carro en un sitio seguro, es una tragedia, porque sus vías de ingreso están absolutamente colapsadas, o no hay donde estacionar el carro; con seguridad va a pensarlo dos veces y en el mejor de los casos, no va a volver.

Decimos esto, porque la ciudad tiene hoy serios problemas para darle fácil acceso a quienes quieren ingresar a Pereira viniendo de cualquiera de los putos cardinales. El que viene del Occidente se encuentra con un insoportable trancón en el sector del aeropuerto. Allí la cola de vehículos muchas veces llega hasta el puente de la Villa Olímpica y alcanzar la avenida 30 de Agosto les puede demorar fácilmente 40 o 50 minutos.

Cosa parecida ocurre con los viajeros que proceden del Quindío y del sur del país. Estas personas llegan relativamente sin problema hasta el semáforo de la Terminal de Transportes, pero de ahí en adelante es una odisea. La calle 17 se ha convertido en un nudo indesatable que, en vez de invitar a los visitantes a quedarse en la ciudad, lo que hace es ponerlos a pensar en dar la vuelta y devolverse.

Y ni que hablar de quienes vienen por el norte de la ciudad. Ingresar a Pereira por el Viaducto y por la Avenida del Ferrocarril o por la carrera séptima, es una pretensión imposible de lograr. Estas vías permanecen prácticamente inutilizables por la cantidad de vehículos que reciben y la falta de intervención de las autoridades.

Todo esto tiene inexplicablemente un denominador común y es la red de semáforos de la ciudad. Quien se pare a observar por unos pocos minutos, por ejemplo, el ingreso por la 30 de Agosto, verá fácilmente que los tiempos del semáforo de “El Viajero” están totalmente descuadrados. Mientras largos minutos le da paso al escaso tráfico que va para Cuba, la fila interminable de vehículos que hace turno para ingresar a Pereira por la 30 de Agosto, tiene apenas unos pocos segundos para pasar.

La oficina respectiva tiene, pues, que ocuparse de manera urgente de los graves problemas de movilidad que está teniendo Pereira, empezando por revisar los tiempos de la red de semáforos; de lo contrario, vamos a cerrarle las puertas a los miles de turistas que nos visitan en busca de una urbe llena de ofertas comerciales y de un lindo alumbrado, y que, lastimosamente, lo que están encontrando es una ciudad poco amigable con la movilidad y el orden vial.