Hacia los más pobres

Si hay algo prioritario para cualquier gobierno es combatir la pobreza y brindar unas condiciones mínimas que permitan garantizarles a sus gobernados una buena calidad de vida.

Dice una información de prensa que el actual gobierno departamental le está apostando en su Plan de Desarrollo, en este momento a estudio de la Asamblea Departamental, a disminuir, en los próximos cuatro años, el índice de la llamada pobreza multidimensional a 11.7%.

Risaralda, según datos oficiales del DANE y de Planeación Nacional, tiene diez municipios, es decir, con excepción de los que conforman el Área Metropolitana y Santa Rosa, todo el resto del Departamento, con un nivel de pobreza superior a 30%, y lo peor, algunos como Pueblo Rico y Mistrató, con índices por encima del 65%.

Si hay algo que debe ser prioritario para cualquier gobierno es combatir la pobreza y obviamente brindar unas condiciones mínimas que permitan garantizarles a sus gobernados la mejor calidad de vida posible. Nada debe ser más importante en un propósito de gobierno que poder ofrecer a la población un buen servicio de salud, de educación, de agua potable, de energía, de transporte público, de vivienda, de atención al anciano y de protección de la niñez y la adolescencia.

Por eso, tiene todo el sentido la decisión del gobernador Tamayo de orientar su Plan de Desarrollo hacia el mejoramiento de la calidad de vida de los risaraldenses y en especial a sacar de las condiciones de pobreza e indigencia en que están buena parte de los municipios, máxime cuando en dos de ellos principalmente, hay algunas comunidades indígenas que viven en circunstancias dramáticamente precarias.

Todo esto con el agravante de los efectos demoledores que va a traer la crisis producto del encierro preventivo obligatorio que decretó el gobierno y que, quiérase o no, va a tener serias incidencias sobre las condiciones y la calidad de vida de la población más vulnerable del Departamento.

Por fortuna, los municipios que, según el último censo del DANE, hoy tienen los mayores índices de pobreza, han logrado mantenerse inmunes al contagio del coronavirus; pero de todas maneras a nadie escapa que el aislamiento general va a golpear aún más su condición de pobreza y las dramáticas condiciones de vida de sus habitantes.

Aplaudimos, pues, que el gobernador Tamayo haya orientado su propuesta de Plan de Desarrollo hacia esas comunidades que habitan en condiciones de extrema pobreza y que solo con un apoyo decidido y generoso del Estado podrían atender necesidades que son inaplazables y mejorar así sus aterradores índices de indigencia. Ojalá, así lo entienda y lo apoye la Asamblea Departamental.