En el Día del Periodista

En esta fecha rendimos tributo de admiración a los periodistas pereiranos y, en especial, a quienes bajo éste mismo techo comparten nuestros ayunos desde el amanecer de cada día.

Celebran hoy los comunicadores la fecha clásica del periodista. Parecería que, los vinculados a los medios de comunicación, al sentir que su esfuerzo se desvanecía en el olvido hubieran resuelto consagrar un día para conmemorar una de las más nobles y también vilipendiadas profesiones.

Un 9 de febrero de 1791, hace 128 años, apareció en Bogotá el primer número de “El Papel Periódico de Santa Fe de Bogotá”, bajo la dirección de don Manuel del Socorro Rodríguez, un destacado polígrafo nacido en Bayano, Cuba. Huérfano, pobre, estudioso y serio, fue “ el inventor de su propio olvido”.

Dicen los biógrafos que era alto, de maneras desenvueltas y color oscuro como el bronce que marcaba su raza.

Vino al Nuevo Reino de Granada en 1790 en donde el Virrey le ofreció cargos muy visibles, pero él escogió el de bibliotecario del Reino. Allí, quería acendrar sus conocimientos lejos del boato virreinal. Poco después fundó aquella histórica tertulia de la colonia que se llamó “ La Eutropelia”.

Se encargó don Manuel de manejar la primera imprenta de la Corona, traída por los padres jesuitas en 1737. Como era natural, aquel extraordinario invento revolucionó el Nuevo Reino.

La primera edición de “El Papel Periódico de Santa Fe”, se editó en cuatro páginas, con un tiraje de 400 ejemplares. El periódico desapareció poco después por problemas económicos. Su última edición fue la # 265 editada el 6 de enero de 1797. De ahí en adelante se hicieron varios intentos de publicaciones hasta que se llegó al Grito de la Independencia que segó la actividad periodística.

Un poco más de un siglo después, don Emiliano Botero editaba “El Esfuerzo”, lo primero que se hizo en Pereira en imprenta propia. De ahí data la historia prodigiosa del periodismo pereirano. Hombres inteligentes y con el alma grande siguieron el ininterrumpido proceso de las publicaciones que transformaron el ambiente aldeano en un sorprendente movimiento cultural que ha puesto en alto el nivel intelectual de la comarca, en los últimos años.

Aunque los asesinatos de periodistas en el país por razones del oficio, han disminuido en los últimos años, no ha sucedido lo mismo con los casos de amenazas graves relacionadas directamente con el trabajo de informar con independencia, de fustigar el delito y de defender el bien común y el interés colectivo, que desafortunadamente siguen presentándose con frecuencia. Por eso, sentimos con dolor que este ejercicio siga siendo incomprendido y lleno de dificultades.

En esta fecha clásica rendimos tributo de admiración a los periodistas pereiranos, a todos los que realizan el colosal esfuerzo en medio de grandes vigilias y, en especial, a quienes bajo éste mismo techo comparten nuestros ayunos desde el amanecer de cada día.