El Fondo de Estabilización

Ojalá este mecanismo sirva para acabar con los amargos momentos de los caficultores y un poco la deserción hacia otros cultivos menos riesgosos y más atractivos económicamente.

La semana pasada, por fin y después de inmensas gestiones y una larga espera, se puso en marcha el Fondo de Estabilización de Precios del Café (FEPC). Con la conformación del Comité Nacional del Fondo que se encargará de poner a funcionar este mecanismo excepcional, los cafeteros esperan pasar los momentos difíciles que les trae de cuando en cuando los bajos precios del grano en los mercados internacionales.

El Fondo inicia con un presupuesto de 218.000 millones de pesos aportados así: $ 106.000 millones por el Gobierno del presupuesto nacional, $ 84.000 millones que quedaron del incentivo cafetero que no se usó el año anterior y unos $ 28.000 millones de los aportes parafiscales de los caficultores cuando los precios del producto están por encima del costo promedio del grano.

De acuerdo con el reglamento aprobado por el Comité Nacional del Fondo, los caficultores podrán recurrir a utilizar los recursos de este instrumento cuando el precio internacional del grano caiga por debajo del costo promedio de producción de una carga de café en el año anterior y se ponga en peligro la estabilidad del negocio.

Por años los caficultores han clamado al Gobierno por un mecanismo que les permita enfrentar los severos vaivenes de la cotización del grano en los mercados externos, al mismo tiempo que suben los precios de los fertilizantes, de los costos de recolección, de los ajustes negativos de la tasa de cambio, de las altas tasas de interés de los créditos bancarios y de las dificultades para acceder al sistema financiero; sin embargo, por distintas razones no había sido posible el apoyo oficial.

Unas veces por falta de compromiso de los funcionarios de turno, otras por diferencias entre la Federación Nacional de Cafeteros y el Gobierno, otras más por la ausencia de consenso entre las propias autoridades cafetera y otras por problemas políticos; pero siempre impidieron aprobar una herramienta que fuera útil y salvadora para los cafeteros en los momentos de bajos precios y elevados costos.

Por fortuna, hace casi dos años los cafeteros consiguieron el compromiso del Gobierno Nacional para poner en marcha un instrumento que protegiera al gremio de los productores de los días de crisis y a mediados del año pasado el Congreso aprobó la ley que creó el Fondo de Estabilización Cafetera y en diciembre el presidente Duque por fin expidió el decreto reglamentario respectivo.

Ojalá, pues, este mecanismo sirva para de verdad acabar de una vez por todas con los amargos momentos de los caficultores y para parar un poco la deserción de los productores tradicionales del grano hacia otros cultivos menos riesgosos y mucho más atractivos económicamente.