El buen momento cafetero

Es la oportunidad, por ejemplo, para abordar temas como el manejo de los costos de producción, la diversificación de la oferta y el aumento de la productividad.

Hacia mucho rato, tal vez desde noviembre de 2016, el precio de la carga de café de 125 kilos no se pagaba por encima del millón de pesos. Justo cuando los cafeteros se reunían en su 87 Congreso Cafetero a debatir su situación, la cotización interna del grano superaba una cifra que no hace muchos meses parecía ser una ilusión.

Nada más en abril de este año, apenas hace siete meses, los caficultores recibían por su producto algo más de 650.000 pesos la carga, mientras hacían todas las gestiones ante el Gobierno Central para que les garantizara un precio mínimo que por lo menos compensara los crecientes costos de la producción.

Ahora, gracias a una combinación inesperada de una alta cotización en los mercados internacionales, una acelerada devaluación producto de las marchas populares y de las inciertas relaciones de los Estados Unidos con China; y un muy buen precio interno, los cafeteros están terminando un año, tranquilos, optimistas y pensando en “mas agronomía, más productividad y más rentabilidad”.

Hace unos días era prácticamente imposible que los cafeteros pudieran pensar en productividad y en rentabilidad; pero la nueva situación del sector ha hecho que, además de pensar en recuperar los días difíciles en que se cultivó a pérdida y por supuesto en ahorrar, vean el momento como una oportunidad única para enfrentar los problemas estructurales de la actividad.

Es la oportunidad, por ejemplo, de abordar temas como el manejo de los costos de producción, la diversificación de la oferta y el aumento de la productividad, asuntos todos que han estado en la mente de los cafeteros; pero que el esfuerzo por sobrevivir a las sucesivas crisis no ha dejado al gremio pensar de manera tranquila en ellos y mucho menos en enfrentarlos.

Y si a todo esto se le suma la entrada en operación del Fondo de Estabilización de Precios, recientemente creado por el Gobierno precisamente para enfrentar los momentos difíciles del gremio, fondo que arranca con un capital de 200.00 millones de pesos, no hay duda de que el sector está ante un momento único que ojalá sea bien aprovechado por los cafeteros, para que, cuando inevitablemente el ciclo de los buenos precios pase, la realidad sea otra y aparezca una cotización del grano parecida a la de hace unos meses, ellos tengan que buscar refugio en lo que hayan sido capaces de construir durante los meses de buenos precios y bonanza cafetera, encuentre unas condiciones sólidas y capaces de protegerlos de las dificultades y de las adversidades del mercado.