Egoísta y desconsiderada

Pretender que solo una persona pueda viajar en un vehículo para que el otro viajero tenga la necesidad de tomar un taxi, es, además de una pretensión absurda, una actitud egoísta y desconsiderada.

El martes pasado los taxistas de la ciudad bloquearon por más de tres horas los puntos más críticos en su movilidad, para protestar, según lo afirmaron varios de sus representantes, por el levantamiento del pico y placa y especialmente por la autorización dada por el Gobierno Municipal para que dos personas puedan viajar en los vehículos particulares.

Por fortuna, las limitaciones impuestas a la circulación de vehículos en todo el Área Metropolitana permitieron que los trancones no fueran como los de otras oportunidades; pero de todas maneras el bloqueo generó inconvenientes en la movilidad, particularmente entre Pereira y Dosquebradas, y justas molestias ente los ciudadanos.

Es entendible el deseo de los taxistas de que cada persona tenga que movilizarse individualmente y por tanto los vehículos particulares no puedan circular sino con el conductor, igual que haya menos taxis circulando cada día en la ciudad; pero eso no puede volverse motivo para paralizar el poco tráfico que hay en Pereira.

Pretender que solo una persona pueda viajar en un vehículo, pero no pensando en proteger la salud de los ciudadanos sino simplemente para que el otro viajero tenga la necesidad de tomar un taxi es, además de una pretensión absurda, una actitud egoísta y desconsiderada.

Hay formas mucho más amables con los pereiranos y con la ciudad, como las peticiones escritas y la invitación a dialogar, para pedir la revisión de la decisión y aún para expresar su inconformidad con la medida, que atravesar sus vehículos en las vías e impedir el paso de quien se movilizan en ellos.

Una de las razones por las cuales los ciudadanos en muchas partes, incluyendo nuestra ciudad, han preferido recurrir a las plataformas digitales que prestan el servicio de transporte público individual, para pedir un vehículo, es por la prevención y en no pocos casos la animadversión que actitudes como la que tomaron el pasado martes los taxistas han generado en muchos ciudadanos.

Qué le espera a la ciudad entonces, el próximo 25 de mayo cuando el Gobierno levante el aislamiento obligatorio y, con los debidos protocolos de seguridad, permita el regreso de todos los vehículos a las calles y con ello que más de una persona pueda viajar en ellos, bloqueo total de sus principales vías y un nuevo tropiezo para el esperado regreso a la normalidad económica, laboral y social.

No solo no tienen razón los taxistas con su protesta y menos con los bloqueos de vías, sino que están demostrando su ninguna solidaridad con una ciudad y una población que han sufrido los indecibles rigores de la pandemia y que si no cuentan con el apoyo y el respaldo de todos difícilmente van a salir vivos de la crisis.

Deja un comentario