Datos que encienden las alarmas

No se puede pasar por alto que el consumo de drogas está asociado de manera directa al suicidio, y que Risaralda es una de las regiones con más alto consumo de sustancias alucinógenas.

Según un informe entregado recientemente por el Instituto Nacional de Salud, el Departamento de Risaralda tiene la segunda tasa más alta, el 32,1 por cada cien mil habitantes, de suicidios en el país, solo superado por el vecino departamento de Caldas que alcanzó un registro del 33,1 por cada cien mil habitantes.

Sin duda los de Risaralda y por supuesto la de Caldas, son datos aterradores si se comparan con el nacional que, de acuerdo con la misma entidad encargada de llevar las estadísticas de las muertes por esta causa, de los métodos utilizados y de las aparentes causas del suicidio; fue, al corte de los primeros cuatro meses del año, del 16,6 por cada cien mil habitantes.

Esto significa ni más ni menos que en esta región del país, la decisión de una persona de acabar con su vida por cualquier razón, es dos veces mayor a la otro habitante de cualquier ciudad o departamento del país, un comportamiento que exige la atención de las autoridades encargadas de este tema y merece el análisis y el cuidado de las instituciones y entidades dedicadas al estudio de este grave y creciente problema social.

Ahora, queda también para el estudio de los investigadores y de quienes se interesan por escudriñar las causas del comportamiento suicida de las personas, analizar si la condiciones en que viven los habitantes de esta región, sus costumbres, el ambiente familiar, sus problemas y necesidades, y algunos hábitos como el consumo de sustancias sicoactivas, pueden ser factores que están incidiendo en las altas tasas de suicidio que tiene el Eje Cafetero y en especial los departamentos de Caldas y Risaralda.

No se puede pasar por alto que, según las investigaciones que se han adelantado sobre las principales causas del suicidio en el país, el consumo de drogas está asociado de manera directa a las personas que toman la decisión de auto eliminarse, y que Risaralda y en general la región, son precisamente los departamentos del país con más alto consumo de sustancias alucinógenas.

De cualquier manera, 27 suicidios, según el Instituto Nacional de Medicina Legal, en lo que va corrido del año, es un registro aterrador que solo refleja el nivel de enfermedad mental que tiene nuestra sociedad, el poco valor que le estamos dando a la vida y el escaso apoyo que se le brinda a quienes están pensando, como única solución a sus problemas, acabar con su vida.

Estos datos, pues, encienden las alarmas y exigen de las autoridades una atención inmediata y efectiva. Risaralda no puede seguir apareciendo como el paraíso de quienes no alcanzan con sus fuerzas a superar sus graves problemas personales, y si encuentras en el suicidio la única salida a su situación de desespero.