Algo se tendrá que hacer

Algo va a tener que hacer el Gobierno, especialmente el local, para salvar ese montón de pequeñas empresas que, si el aislamiento se prolonga, van a quedar tendidas en el camino.

Según datos oficiales de la Cámara de Comercio de Pereira, el 95% de las empresas de la ciudad son micro, pequeñas y medianas, es decir, esta es una región donde el sustento del empleo, de la economía y de la demanda está en lo que comúnmente se llama pequeñas empresas.

Esto último lo corrobora el Presidente de la Cámara de Comercio de Pereira cuando, en una reciente entrevista publicada por este periódico, afirma que nueve de cada diez empleos que hay en la región los generan las micro, pequeñas y medianas empresas, es decir solo uno lo aporta las grandes compañías, que, entre otras cosas, son muy pocas en el departamento.

Decimos todo esto porque nadie sabe qué vaya a pasar con el empleo en la ciudad, a raíz de la llegada del coronavirus al país y a la región, del aislamiento obligatorio preventivo que han ordenado los gobiernos nacional, departamental y municipales, y de las medidas cada vez más drásticas que han adoptado las autoridades respectivas.

Hoy la mayoría de las pequeñas empresas, atendiendo las recomendaciones del Gobierno y sus fuertes advertencias en muchos caos, y haciendo un esfuerzo económico inmenso, han sacado, obligados por el cese de sus actividades, a vacaciones todos sus empleados; pero la pregunta obvia es ¿qué va a pasar una vez se venza el periodo de descanso de estos trabajadores y la situación no se haya normalizado?

Todo indica que la emergencia se extenderá más allá del próximo 13 de abril. Ya los alcaldes de las grandes ciudades, incluyendo a Pereira, algunos ministros y el propio presidente Duque, ha dejado entrever que es muy probable que la cuarentena sea necesario ampliarla por lo menos para la población adulta y para los jóvenes menores de 20 años.

La inmensa mayoría de las pequeñas empresas puede que tengan, haciendo un gran esfuerzo y echando mano a sus ahorros y a su posibilidad de crédito, para pagarle las vacaciones, muchas de ellas anticipadas, a todos sus empleados; pero estamos seguros de que no tendrán la capacidad económica de pagar la nómina del 30 de abril y quizás las de mayo y junio.

Y qué hará una pequeña empresa que no puede seguirle pagando a sus empleados su salario, o que, si paga esto, no puede atender el compromiso de la seguridad social, o del arriendo, o de los servicios públicos, o financieros, o con sus proveedores; lo único que le queda es cerrar sus puertas y con ello golpear la economía regional y aumentar el desempleo.

Algo, pues, va a tener que hacer el Gobierno, especialmente el local, para salvar ese montón de pequeñas empresas que, si el aislamiento se prolonga, van a quedar tendidas en el camino y van a dejar cesantes a miles de trabajadores, con todas las consecuencias económicas, sociales y de seguridad que ello trae para la ciudad y la región.