Algo está pasando

Según una reciente información de prensa, a unos pocos días de iniciadas las clases en los colegios públicos de la ciudad, todavía hay cerca de 17.000 cupos disponibles para aquellos niños y adolescentes que quieran matricularse y estudiar. A la fecha se han matriculado cerca de 61.000 estudiantes y la capacidad educativa de Pereira es de 78.000.

Aunque, de acuerdo con los registros oficiales, la cantidad de niños matriculados en los colegios públicos de la ciudad ha venido cayendo año tras año desde 2014, la disminución esta vez comparada con el 2019, en el que hubo 71.587 estudiantes estudiando, no solo es bastante grande sino preocupante para las autoridades educativas.

Han dicho algunas personas involucradas en el tema, para justificar la notable caída de ese año, que cada vez la población joven es menor que la adulta y que, contrario a lo que sucede con los colegios públicos, los privados han aumentado el número de estudiantes matriculados, lo que compensa la disminución en los oficiales.

Sin embargo, cuando se miran los datos que respaldarían estas explicaciones, estos no cuadran. En el caso de los matriculados en los colegios privados en el 2019, estos no aumentaron con relación al 2018, en más de 500 estudiantes; mientras hoy la baja en los establecimientos públicos es de más de 10.000 con relación al año pasado. Y las cifras de la actual población mayor frente a los jóvenes tampoco parece respaldar la explicación que algunos le están dando a la preocupante deserción escolar.

Algo, pues, está pasando en la ciudad con los niños y jóvenes en edad escolar. Pereira ha hecho un esfuerzo muy grande para mejorar sus instalaciones educativas y acercarlas a la comunidad de tal manera que los niños de los barrios populares pudieran acceder fácilmente a ellos, o que el traslado desde sus viviendas no fuera tan costoso, ni tan difícil; y sin embargo, esto no se ha vito reflejado en un mayor número de estudiantes matriculados.

De otro lado, es evidente que está faltando un mayor compromiso de los padres de familia para llevar a sus hijos a los colegios. Muchos prefieren, ante la menor objeción del niño o del adolescente, ponerlos a trabajar en los negocios de la familia o permitir que lo hagan en cualquier establecimiento, actividad y lugar de la ciudad.

Basta visitar por ejemplo la Plaza de Mercado de la 41, o los mercados callejeros de los puentes de la Avenida del Ferrocarril, o los parques de los principales barrios de la ciudad, para encontrar que allí están todos los niños que están haciendo falta para llenar los 17.000 cupos que todavía hay disponibles en los colegios públicos de Pereira.

Como decía en su reciente columna de opinión de este periódico la exalcaldesa Marta Elena Bedoya, hay que ir casa por casa, calle por calle y le agregaríamos nosotros negocio por negocio, buscando los niños y adolescentes entre los 5 y los 17 años que todavía no están estudiando para llevarlos a las aulas de clase que es el lugar donde deben estar y donde la sociedad y sus propias familias los necesitan.