Alarmante retroceso

Todo esto fácilmente deja ver que lo que había ganado Colombia en la lucha contra la pobreza monetaria y la pobreza extrema, se perdió, y de qué manera, durante el año 2019.

En Colombia había el último día del año pasado 662.000 personas más en condiciones de pobreza monetaria, de las que existían en la misma fecha del año 2018. Esta alarmante realidad se desprende del último informe realizado por el Departamento Nacional de Estadística (DANE) sobre las condiciones de vida de los colombianos.

Según el periódico documento, mientras en la medición anterior en el país existían 16,8 millones de colombianos en condición de pobreza, en el último estudio el número de pobres superó los 17.4 millones, lo que significa un crecimiento en el deterioro de la situación, de casi el 4%.

Ahora, en lo que se refiere a la llamada pobreza extrema, es decir las personas que tiene ingresos por debajo de 327.674 pesos, la situación fue igualmente negativa al pasar de representar el 8,2% de la población en diciembre de 2018, al 9.6% en la misma fecha del año pasado, lo que se traduce en un aumento de 1.4 puntos porcentuales.

Todo esto, fácilmente deja ver que lo que había ganado Colombia en los últimos años en la lucha contra la pobreza monetaria y la pobreza extrema, se perdió, y de qué manera, durante el año 2019. Y algo peor, que los niveles de pobreza están alcanzando nuevamente tasas que hace mucho rato había superado el país.
Lo más preocupante de todo esto es que si los registros que acaba de entregar el DANE corresponden a una situación entre comillas de normalidad, no imaginamos siquiera cuales puedan ser los que vayan a resultar de la medición que se realice después de terminar el presente año y luego de una calenda con una economía en absoluta crisis.

Con una pérdida de empleo superior al 25%, un número histórico de empresas cerradas, miles de negocios sin poder operar por la prohibición del Gobierno y con el evidente riesgo de contagio que producen centenares de actividades que mucho aportan al crecimiento de la economía y a la recuperación de empleo; difícilmente puede esperarse, en la próxima medición, una mejoraría de los índices de pobreza del país.

Mientras antes era normal que en un hogar compuesto por cuatro o cinco personas, tres o cuatro trabajaran, hoy escasamente uno o dos laboran y tienen ingresos regulares para soportar los gastos mínimos supervivencia de la familia, el resto está desempleado y con muy escasas posibilidades de conseguir trabajo.
Mal, pues, le fue Gobierno el año en su estrategia para tratar de reducir la pobreza y mejorar las condiciones de vida de los colombianos. Y lo más dramático es que todo apunta a que sean más y más las personas que sigan cayendo en esta situación, y a que la brecha monetaria cada día sea mayor.

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