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Pereira
martes, enero 31, 2023

Solidaridad con las familias

Al amanecer del domingo pasado la naturaleza cobró la vida de 34 personas y dejó nueve más heridas, que iban en un bus de transporte público haciendo el recorrido Cali-Condoto. En el punto conocido como “La Cabaña”, en la vía entre Pueblo Rico y Santa Cecilia, un  pedazo de montaña se vino abajo y sepultó a un bus lleno de pasajeros que esperaba que la maquinaria de Invías levantara otro desprendimiento de la ladera y diera paso al tráfico de vehículos.

Lamentablemente en un sitio que nunca había mostrado fallas, la ladera se desprendió  y al menos, según cálculos de los técnicos, 1.000 metros cúbicos de tierra, roca y lodo se desprendieron tapando al bus que estaba en ese momento haciendo fila y afectando una máquina de Invías y una motocicleta cuyos ocupantes salvaron milagrosamente sus vidas.

En el rescate los cuerpos de socorro lograron, gracias a su oportuna intervención y a sus profesionales maniobras, rescatar con vida a nueve personas, entre ellos tres menores que fueron llevados inicialmente al hospital de Pueblo Rico y luego, los más delicados, a los centros asistenciales de Pereira.

A pesar de la rápida presencia de las unidades de rescate y de su valerosa acción, la llegada hasta donde se encontraba tapado el bus, fue muy difícil por la cantidad de tierra que cayó encima, lo que dificultó el rescate de los pasajeros que pudieran haber quedado con vida luego de que el peso de la alud aplastara el vehículo.

Milagrosamente dos automóviles y un bus que iban adelante lograron pasar instantes antes de que sucediera el derrumbe, y los ocupantes de otro carro que venía detrás y que también fue alcanzado por la avalancha de tierra, lograron escapar al amparo de la máquina pesada de Invías que estaba en el lugar y que fue afectada por el derrumbe. De no haber sido así, la tragedia y las vidas perdidas hubieran sido mucho mayores.

Por supuesto, no es el momento para señalar responsabilidades, pero queda en el ambiente la inquietud de si el contratista que está adelantando los trabajos de recuperación y mantenimiento del corredor vial hacia el Chocó, o la dirección de riesgo del Invías nacional, debió clausurar la vía cuando 50 o 100 metros adelante hubo un derrumbe grande y en otros puntos la ladera estaba presentando desprendimientos constantes de tierra.

De haberse cerrado la vía al tráfico vehicular no se hubiera corrido el riesgo de tener vehículos esperando a que la maquinaria del Instituto o del contratista levantara el derrumbe que había más adelante y obviamente el desprendimiento grande no hubiera causado la tragedia que hoy se lamenta. En medio del invierno que vive la región y el país, la prudencia es el mejor consejero.

De todas maneras, la  tragedia ha tocado y de qué manera, al Departamento y en especial a la región limítrofe con el Chocó. Unos días que deberían ser de alegría por el inicio de la Navidad, se han vuelto de dolor para muchas familias risaraldenses y chocoanas. Para todas ellas y para las autoridades de los municipios y del Departamento van nuestras manifestaciones de solidaridad.

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