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viernes, agosto 19, 2022

Solidaridad con la Fuerza Pública

Cada atentado contra la Fuerza Pública, significa por supuesto vidas heroicas que se pierden, pero sobre todo, un golpe al orden institucional, a la estabilidad democrática y a la seguridad ciudadana.

En lo que va corrido del año han sido asesinados vilmente en el país 34 policías y 56 militares. Según información oficial, buena parte de estas muertes se han dado en cumplimiento del llamado “Plan Pistola” lanzado por el “Clan del Golf”o y seguido por otras organizaciones criminales cercanas a este grupo ilegal.
Este macabro registro significa algo así como el asesinato de un miembro de la Fuerza Pública cada día de por medio, una estadística que ni siquiera en los tiempos en que Pablo Escobar le declaró la guerra a la Policía en represalia a las acciones de esta contra su organización criminal y pagaba una importante suma de dinero por cada uniformado que fuera asesinado.
Esto sin contar el elevado número de miembros de la Fuerza Pública que han resultado heridos en los demenciales ataques de los grupos ilegales. No más en el atentado que cegó la vida de la patrullera de la policía, ocurrido el miércoles pasado en San Pablo, sur del departamento de Bolívar, también fueron heridos cinco uniformados más.
La estrategia del “Clan del Golfo” parece estar dirigida a contrarrestar la acción militar contra esta y otras organizaciones dedicadas al narcotráfico y a generar un clima de zozobra entre la población civil producto del supuesto acorralamiento de la Fuerza Pública y su aparente repliegue de las zonas donde se están presentando los ataques armados.
Para esto, los criminales están utilizando toda clase de armas, como explosivos, carro-bombas, granadas y minas antipersonas, sin importar que con ellas se esté alcanzando la población civil y la gente que nada tienen que ver con las acciones de la Fuerza Pública y mucho menos con las actividades ilegales.
El mismo día que fue asesinada la patrullera de la Policía en San Pablo, un carro-bomba explotó en el corregimiento de La Meta en Cesar dejando completamente calcinada la estación de policía y afectadnos varios vehículos y establecimientos contiguos a la sede policial. Allí también dos patrulleros y tres civiles resultaron heridos de gravedad.
Para completar ese panorama desolador contra la Fuerza Pública, la noche anterior un integrante de un grupo ilegal lanzó un artefacto explosivo contra las instalaciones del Batallón de Despliegue Rápido # 11 y horas antes las autoridades desactivaron 26 granadas en el sector de La Selva, municipio de Caloto.
Es urgente, pues, que los ciudadanos de bien expresen todo su solidaridad con la Policía y apoyen a sus miembros en la difícil tarea de preservar las instituciones y defender la vida de los colombianos. El país no puede quedarse de brazos cruzados viendo como el crimen organizado está diezmando la institución militar. Cada atentado contra la Fuerza Pública, significan por supuesto vidas heroicas que se pierden, pero sobre todo, un golpe al orden institucional, a la estabilidad democrática y a la seguridad ciudadana.

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