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Pereira
sábado, noviembre 26, 2022

Siete años perdidos

Pasaron siete años de juzgados, de audiencias, de valoraciones, de diligencias de remate, de declaraciones encontradas, de acusaciones mutuas, de especulaciones sobre nuevos compradores y hasta de compras formalizadas, y el Deportivo Pereira quedó exactamente en lo mismo, en manos de sus anteriores dueños.

La pregunta es si valió la pena semejante desgaste administrativo y jurídico, semejante manoseo de la imagen de la institución y todo lo que esto significa para quienes han tenido y tienen negocios con el equipo, para llegar al mismo llanito, el socio mayoritario es el señor Álvaro López y su familia.

Cuánto daño le hizo al equipo todo este recorrido judicial y todas las especulaciones que, cada vez que hubo una actuación judicial, se tejieron alrededor de la suerte y el futuro de la institución. Muchos aficionados no han acompañado al Deportivo Pereira a sus periódicas citas futboleras, porque les molesta la situación del equipo y porque en último término no saben a quién estaban apoyando.

Claro que en este limbo el equipo ha conseguido buenos resultados y ha tenido desempeños que pocas veces se habían logrado en toda su historia; pero de no haber estado de por medio todo este enredo jurídico y la percepción de una institución en proceso de liquidación, con seguridad los resultados y los logros hubieran sido mucho más satisfactorios.

Es cierto que durante la administración que ahora retorna al equipo, hubo problemas, que se le incumplió muchas veces a los jugadores, que se quedó mal con proveedores, que se hicieron cuestionamientos a la venta de varios jugadores y que el manejo deportivo no fue el mejor; pero hoy son los mayores acreedores del equipo y por tanto quienes tienen en sus manos la suerte del Depor.

Se espera que las experiencias pasadas y las enseñanzas que dejan estos siete años de enredos jurídicos, sirvan para que quienes vayan a manejar el equipo asuman la responsabilidad con juicio y seriedad, y aprecien lo que significa y vale el Deportivo Pereira para la Ciudad y para los aficionados.

Hoy el equipo está cumpliendo un decoroso papel, está a punto de clasificar a los cuadrangulares finales y ha tenido un desempeño sostenido; y, desde el punto de vista económico, está al día con sus compromisos laborales y sus finanzas pasan por un momento saludable.

Ojalá, la nueva situación jurídica deje por fin atrás un proceso que solo ha traído desgaste institucional y le ha hecho perder siete años de vida al equipo, y despeje por fin ese panorama que ha estado lleno de nubarrones, de momentos sombríos y de amenazas de desaparición.

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