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martes, junio 18, 2024

¿Se podrá creer?

¿Para cuánto alcanzarán los mismos 213.000 millones que anuncia el Gobierno para una vía que tiene un trazado complejo y que exige la adquisición de muchos y costosos predios?

Sobre la llamada variante La Romelia – El Pollo el Gobierno Nacional ha instalado recientemente una valla en la que anuncia la construcción de la segunda calzada de esta importante y transitada vía. Dice el aviso que la primera etapa será entregada en febrero del 2028 y que la obra tendrá una inversión de 213.000 millones de pesos.

De acuerdo con la valla publicitaria las obras incluirán la “construcción, la gestión predial, social y ambiental sostenible de la segunda calzada La Romelia – El Pollo y mantenimiento del corredor, en el Departamento de Risaralda, mediante el programa de financiamiento de infraestructura regional Las Vías del Samán”.

Va a hacer cuatro años que, con bombos y platillos y con la presencia del presidente Iván Duque, se firmó entre los gobernadores de Risaralda y Valle, el Instituto Nacional de Vías y Findeter,  el convenio Vías del Samán y en el mismo acto se anunció, como primera obra del cuestionado programa, el inicio inmediato de la construcción de la segunda calzada de la vía La Romelia – El Pollo; anuncio que nunca se cumplió.

Ahora, casi 45 meses después, con nuevo presidente, con nuevos gobernadores y con nuevo director de Invías, se vuelve a anunciar exactamente lo mismo, con la diferencia que el monto de los recursos asignados es el mismo de hace cuatro años y que ya no se habla de toda la obra como hace cuatro años, sino de una primera etapa.

La primera pregunta es ¿será creíble lo anunciado en la valla en un gobierno que ha demostrado no ser amigo de la región y un presidente que ha dicho varias veces no estar interesado en inversiones de esta naturaleza y con un director de Invías que ni siquiera conoce el Departamento?

La otra pregunta es para cuánto alcanzarán, cuatro años después y a los elevados precios de hoy, los mismos 213.000 millones de pesos que anuncia el Gobierno como inversión en una vía que tiene un trazado complejo y que exige la adquisición de muchos y costosos predios y que ni siquiera se han empezado a comprar. Y para completar si, según la valla, de ese dinero también tiene que salir la plata para el mantenimiento de la actual calzada.

Con razón la valla no habla de la obra sino de una “primera etapa”, ni dice cuál es el tramo que se va a construir, ni de dónde a dónde va esta primera parte, ni mucho menos a cuántos kilómetros de vía corresponde la primera etapa anunciada. Dicen los expertos que los 213.000 millones a pesos de hoy representan mucho menos de la mitad.

Ojalá, la valla que ha puesto el Gobierno Nacional en la  la variante La Romelia – Pollo no sea otro engaño más a los que encierra el famoso convenio “Vías del Samán”; pero no parece haber muchas razones para pensar que por fin algo de los millonarios recursos del peaje de Cerritos se van a invertir en Risaralda y que se le va a poner mano a una de las vías con más alta siniestralidad del país.

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