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martes, julio 16, 2024

Se está perdiendo la batalla

La tercera parte de los comerciantes entrevistados dijo que, como consecuencia de esto, estaba pensando en reducir su planta de personal entre la mitad y las tres cuartas partes.

No pueden ser más angustiosos los datos que se conocieron la semana pasada sobre la encuesta realizada por Fenalco sobre la situación que están viviendo los comerciantes y pequeños empresarios de la ciudad y el departamento, luego de mes y medio de afrontar el cierre prácticamente total de sus negocios y la reducción a cero de sus ingresos.

Según el estudio, casi el 40% de los consultados dijo que, ante la imposibilidad que tenían de pagar la nómina del 30 de abril y los gastos fijos de ese mes, estaban pensando en cerrar definitivamente sus establecimientos comerciales o en recurrir a la ley de insolvencia para no seguir quedando mal con sus proveedores.

Por otro lado, la tercera parte de los comerciantes entrevistados dijo que, como consecuencia de esto, estaba pensando en reducir su planta de personal entre la mitad y las tres cuartas partes. Y tal vez lo más dramático, el 73% afirmó que no cree que a diciembre de este año puedan recuperarse de la crisis desatada por la pandemia.

Pero lo más grave de esto es que las perspectivas para este sector de la economía regional no son las mejores. Sus posibilidades de crédito son prácticamente ningunas dadas su débil situación financiera y la imposibilidad de garantizar unos ingresos suficientes para atender la obligación, y su capacidad propia para atender los costos laborales, ésta hace rato agotada.

Hoy el sector bancario y financiero, a pesar de todos los anuncios del Gobierno y de los ofrecimientos de respaldo a través del Fondo Nacional de Garantías, no le están prestando dinero a la pequeña empresa y mucho menos a los comerciantes, lo que ha agravado mucho más su situación y ha puesto a este sector prácticamente al borde del cierre de sus negocios.

Todo esto con los efectos demoledores para el empleo. Cuando una empresa o un negocio está pensando en sacar a la calle entre dos y tres de cada cuatro empleados que tenga, la cantidad de desocupados que va a haber en la ciudad antes de terminar el año va a ser impresionante, con todas las consecuencias sociales, de seguridad y de reactivación del consumo, que tiene este fenómeno.

Pareciera que los gobiernos nacional y locales le estuvieran ganando de alguna manera la batalla, desde el punto de vista de prevenir el contagio y atender adecuadamente los afectados, al coronavirus; pero todo indica que se está perdiendo con la salud de la economía regional, con la permanencia del sector productivo y, tal vez lo más importante para la sociedad, con la conservación del empleo formal y de las garantías laborales de miles de pereiranos y risaraldenses.

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