Risaralda, resurge

“Risaralda, Resurge” recoge las voces de sus más caracterizados dirigentes, de quienes hoy tienen la
responsabilidad de conducir la recuperación y de quienes representan a la sociedad.

Hay tragedias que dejan heridas profundas, pero también revelan la grandeza de los pueblos. Eso ocurrió en Pereira y Risaralda después del terremoto del 10 de agosto. En medio de la muerte, el dolor, las lágrimas y las pérdidas irrecuperables, apareció una fuerza que parecía dormida, el civismo pereirano.
Desde el primer minuto de aquellas horas amargas, los pereiranos y risaraldenses tendieron la mano, compartieron lo poco que tenían, trabajaron sin descanso y ayudaron al desconocido. La solidaridad fue espontánea, generosa y conmovedora. Fue, sin duda, una de las grandes noticias surgidas en medio de la tragedia. En cada barrio, en cada calle y en cada lugar, sin excepción.
Por eso, el Diario del Otún entrega hoy a sus lectores y visitantes de sus plataformas digitales “Risaralda, Resurge”, un documento especial en el que queremos dejar testimonio de todo esto y, sobre todo, transmitir un mensaje de esperanza. Pereira ha caído antes, ha sufrido grandes tragedias y siempre ha sabido levantarse con decisión y dignidad.
“Risaralda, Resurge” recoge las voces de sus más caracterizados dirigentes, de quienes hoy tienen la responsabilidad de conducir la recuperación y de quienes representan a la sociedad. Sus palabras coinciden en una certeza, la ciudad no se doblega ante la adversidad, se yergue y vuelve a caminar hacia un futuro mejor.
El documento también recuerda algunas de las jornadas épicas del civismo pereirano, aquellas en las que la comunidad fue capaz de unirse para enfrentar dificultades enormes y convertir la adversidad en oportunidades. Esa historia no pertenece al pasado solamente, es un instrumento vivo para entender lo que son los pereiranos y de lo que son capaces de hacer.
Hoy la ciudad enfrenta una economía arruinada, negocios destruidos, empleos perdidos y una infraestructura que reclama enormes esfuerzos.
Pero ninguna de esas dificultades es una sentencia. Pereira tiene fuerzas, ánimo, dirigentes, empresarios, trabajadores, universidades y una comunidad capaz de hacer posible lo que parece imposible, cuando trabaja unida.
“Risaralda, Resurge” no es, entonces, un recuento de la tragedia. Es una invitación a mirar hacia adelante, a recuperar el ánimo y a entender que la reconstrucción no será solamente de edificios y calles. Tendrá que ser también la reconstrucción de la confianza, la esperanza, la solidaridad y el orgullo de pertenecer a esta tierra.
Con este documento el Diario del Otún cumple con su deber de acompañar a la región en uno de los momentos más difíciles de su historia. Que sus páginas sirvan para recordar lo que somos, para reconocer a quienes estuvieron allí y para convocar a todos a la tarea común de levantar nuevamente a Pereira, recuperar su economía y mirar hacia el futuro con optimismo y tesón.

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