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jueves, agosto 18, 2022

Rey de burlas

Esta semana, mientras el presidente Duque sancionaba con bombos y platillos la ley que permite la cadena perpetua para los violadores y abusadores de niñas, niños y adolescentes menores de 14 años, en la ciudad un juez dejaba en libertad a un sujeto señalado de abusar sexualmente de una niña de nueve años.

Según la información de prensa, al sujeto que fue detenido por las autoridades mientras la comunidad trataba de cobrar justicia por su propia mano, le fueron imputados cargos de acto sexual abusivo con menor de 14 años, pero fue dejado en libertad por el juez respectivo, tras no aceptar los señalamientos que se le hacían.

Para qué más leyes y, sobre todo, para qué tanta bulla y tanto despliegue mediático con una ley de cadena perpetua, si algunos jueces ni siquiera consideran prudente mantener aislados de la comunidad, mientras se adelantan las investigaciones, se confirman los abominables hechos y se produce una sentencia, a aquellos sujetos que, como el que fue sorprendido manoseando a la niña de nueve años, son un verdaderos peligro para ella.

Esto para no hablar sino del caso que sucedió entre nosotros mientras el Presidente de la República anunciaba en un pomposo acto celebrad en la Casa de Nariño que “quedan advertidos los que pretendan incurrir en estos delitos y que con la imprescriptibilidad y con esta drástica sanción, les caerá todo el peso de la ley”; porque ejemplos como este o peores pasan todos los días en nuestro Departamento.

No hace mucho un juez también consideró que un sujeto que llevaba varios años abusando sexualmente de su propia hija y que la dejó en embarazo cuando apenas tenía 13 años, no era un riesgo para la menor, ni para su familia, ni para la sociedad y le otorgó el beneficio de detención domiciliaria.

Qué clase de advertencia, si no es para que los abusadores se mueran de la risa de ella, será la que, según el Presidente, envía la nueva ley de cadena perpetua, si quienes tienen la misión de aplicarla, consideran que unos monstruos humanos como los de estos casos y los que ocurren todos los días en una sociedad tan enferma como la nuestra, no son sujetos de detención intramuros, sino que pueden seguir viviendo en ella y en medio de sus propias víctimas.

Tal vez hubiera sido mejor que el Gobierno y el Congreso estudiaran y aprobaran una norma que simplemente obligara a la justicia a mantener aislados de la sociedad a los violadores y abusadores de niños, aún mientras se surte la investigación, y con ello evitar que siguieran cometiendo tanta atrocidad, en vez de desgastarse en la aprobación de una ley que nunca se va a aplicar.

Lo cierto es que mientras los violadores y abusadores sexuales de niños y niñas sigan viendo que pueden cometer todos los abusos y atropellos, y lo máximo que les pasa es un par de noches en una estación de policía, la ley de cadena perpetua y las advertencias del Presidente serán el rey de burlas de quienes tienen por práctica estas atrocidades.

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