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Pereira
domingo, noviembre 27, 2022

Relajación peligrosa

Es como si se hubiera anunciado que el país ya está libre del virus y el Departamento superado el riesgo del contagio.

Definitivamente el comportamiento de los risaraldenses frente a la pandemia, no está acorde con los recientes registros que llevan las autoridades en cuanto al número de nuevas personas contagiadas del coronavirus y de pacientes que han perdido la batalla contra la enfermedad.

Mientras las autoridades de salud confirmaban que en las últimas dos semanas el número de contagios en el departamento se había duplicado y cuadriplicado en las recientes cuatro, a los risaraldenses pareciera que cada día les importa menos los riesgos del contagio y menos atención le ponen a las medidas preventivas y de bioseguridad que éstas recomiendan.

Basta salir a las calles, o a las plazas, o a los lugares públicos de cualquiera de los municipios del Departamento, o visitar un fin de semana uno de sus tradicionales lugares de recreo, para ver que están llenos de personas que cada vez usan menos el tapabocas y mucho menos conservan el distanciamiento que recomiendan las autoridades.

Es como si se hubiera anunciado que el país ya está libre del virus y el Departamento hubiera superado el riesgo del contagio. La gente sale de compras, se monta en el transporte público, se reúne en las casas de los amigos, va de paseo y hace toda clase de celebraciones sin las más mínimas medidas de prevención contra el contagio, tal como se puede observar en las fotografías que circulan profusamente en las redes sociales y que aparecen publicadas en las paginas de este periódico.

Ni siquiera los alarmantes datos de las autoridades de salud que dan cuenta de los altos niveles de ocupación de las pocas Unidades de Cuidados Intensivos que hay en el Departamento, parece hacerles caer en cuenta a los risaraldenses de los graves riesgos de mandar al rincón las recomendaciones de las autoridades y hacer todo lo que está comprobado son fuentes directas de contagio.

Todo esto, dolorosamente ante la indiferencia de las autoridades que tampoco parece importarles la desobediencia y la irresponsabilidad de tantas personas que, viendo el acelerado crecimiento de los contagios y de los fallecidos, y a pesar de los insistentes llamados a cuidarse y protegerse, siguen como si no fuera con ellos y, lo peor, como si el coronavirus fuera un chiste.

Es urgente, pues, entender que el poder multiplicador del contagio no ha disminuido y mucho menos que la pandemia haya pasado; que es necesario adoptar las medidas preventivas y que las autoridades asuman su responsabilidad de velar porque se respeten las normas dictadas por el Gobierno y de aplicar las sanciones a quienes no las cumplan.

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