Quedan muchas dudas

El Gobierno ha sido pródigo en informar la forma como se van a aplicar los 40 millones de dosis; sin embargo, quedan muchas dudas sobre otros temas muy propios del país.

El anuncio del propio presidente Duque y de su ministro de salud sobre la firma del contrato para la compra de 40 millones de vacunas contra el coronavirus, despeja una larga incertidumbre sobre las gestiones que venía adelantando Colombia para la adquisición del producto y, por supuesto, llena de esperanza a los colombianos de que por fin haya algo efectivo para enfrentar la letal enfermedad.

Con las vacunas adquiridas el Gobierno aspira a vacunar, a partir de febrero y durante el año 2021, a 20 millones de colombianos, y con las que en los próximos días se compren llegar hasta 35 millones, lo que, según el Ministro, daría una cobertura básica inicial muy suficiente para controlar la pandemia.

Claro que el Gobierno ha sido pródigo en informar la forma como se van a aplicar los 40 millones de dosis, las condiciones para que la inmunización resulte efectiva, los grupos de la población escogidos para aplicarla, el orden en que se empezarán a suministrar y los tiempos que se tomaran cada fase de la estrategia. Sin embargo, quedan muchas dudas sobre otros temas muy propios de nuestro país y de nuestra cultura.

Según el Ministro, el Gobierno tiene los registros exactos del personal de la salud, de las personas con comorbilidades, de las profesores de educación básica y secundaria, y de la población con ocupaciones en situaciones de riesgo, pero un país que ni siquiera es capaz de hacer entrega efectiva, por falta precisamente de registros, de los auxilios que se estaban dando a los afectados por los efectos del coronavirus; difícilmente podrá cumplir con la estrategia y el cronograma que ha anunciado.

Ahora, ni que hablar de un país en el que un juez cualquiera, sin mayor fórmula de juicio y resolviendo una tutela, tumba una decisión del Gobierno Nacional y le ordena al propio Ministro hacer las pruebas CPR a todos los viajeros internacionales que lleguen a Colombia; o en el que nada se mueve si no hay de por medio una recomendación política.

Nadie sabe en qué quedará toda la estrategia apenas un juez le ordene al Ministro vacunar no de acuerdo con las fases anunciadas por el Gobierno, sino con base a cualquiera otra consideración; o que los políticos empiecen a condicionar su apoyo a las administraciones, a que se vacune a sus recomendados.
Ojalá, el Gobierno de verdad se prepare para emprender un plan de inmunización que no es comparable con ninguno de los programas que hasta ahora se han adelantado, y, sobre todo, para enfrentar todas esos mañas y prácticas que hacen que en el país nada funcione y, como se dice popularmente, que la ley sea para los de ruana.

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