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Pereira
sábado, enero 28, 2023

Queda un año muy escaso

El tiempo corre, cada día pareciera que más rápido, las hojas del calendario caen y los días se agotan para que los mandatarios locales y regionales cumplan con sus planes de desarrollo, concreten sus propuestas de gobierno y concluyan las obras y programas iniciados y que aún están sin terminar.

Queda un año, que ya va estando escaso por los días que han corrido del mes de enero y que tiene claros elementos perturbadores como por ejemplo que es un año de elección de alcaldes y gobernadores, y de renovación de los cuerpos colegiados locales y regionales, y, sobre todo, en el que buena parte del tiempo rige la llamada Ley de Garantías.

Aunque aparentemente nada tiene que ver la elección de mandatarios, de concejales y de diputados, con las decisiones de los gobernantes y con el desarrollo de los proyectos que tienen las administraciones, en la práctica absolutamente nada se mueve en este tiempo sin medir la incidencia que pueda tener en las campañas políticas en curso.

Los nombramientos, las designaciones, las inversiones, la contratación, las licitaciones, la adjudicación de obras, la renovación de contratos y hasta las pequeñas gestiones administrativas que los ciudadanos tienen que realizar ante las oficinas públicas, todos se hacen o se atienden favorable o desfavorablemente, pensando en cómo se puede favorecer a los candidatos amigos de los gobiernos de turno.

Por supuesto, todo esto entorpece o interfiere la marcha normal de las administraciones y retrasa, unas veces más y otras veces menos pero casi siempre en algo, la concreción de los proyectos que todavía están en el papel y también el avance y terminación de los que ya están en ejecución.

Tanto el gobierno departamental como el de Pereira y de la gran mayoría de los municipios del departamento tiene obras y proyectos, varios inclusive que son bandera de sus gobernantes y promesas de campaña, que aún no han podido terminar o que a pesar de su voluntad no les ha sido factible concretar, y de no poner todo su empeño y dedicar todos sus esfuerzos, se van a quedar como un sueño más sin cumplir.

Queda un año pues, que en la práctica se vuelve las dos terceras partes o tal vez menos, para que los actuales gobernantes dejen la huella que han querido dejar y las obras que no solo propusieron durante sus campañas, sino que fueron anunciadas y recordadas durante los tres años que llevan sus gobiernos.

Ojalá, estas motivaciones propias y los compromisos con sus electores y en general con los risaraldenses, los animen a hacer todo lo que esté a sus alcances para terminar sus obras de gobierno, como Risaralda y los municipios lo esperan, y les de buen juicio para poner en sus decisiones los intereses del Departamento y de los ciudadanos por encima de los políticos y puramente electorales.

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