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jueves, febrero 2, 2023

¿Qué se pretende con la FNC?

Cómo entender que a quien acaba de presentar históricamente los mejores resultados de la entidad que dirige, un gremio unido como nunca ha estado, trabajando todos en la misma dirección, con niveles récord de exportaciones, un precio de compra del grano por la Federación a los caficultores sin antecedentes y la entrega de primas a cafés especiales sin precedentes; en vez de saludar su gestión y reconocer el trabajo, el Gobierno le pide la renuncia.

El doctor Roberto Vélez, atendiendo una petición expresa de la presidencia de la República, anunció durante la realización del 90 Congreso Cafetero, que dejaba la gerencia general de la Federación Nacional de Cafeteros, luego de informar que la última cosecha alcanzó la cifra histórica de 14.5 billones de pesos, que las exportaciones entre enero y octubre llegaron a 3.748 millones de dólares, que el precio promedio de compra del grano por la entidad al caficultor fue de 2.440.000 pesos por carga y que las primas entregadas a cafés especiales superaron los 32.684 millones.

Pero más allá de estas cifras hay que decir que el doctor Vélez transformó un gremio con múltiples fisuras en uno unido, persiguiendo los mismos propósitos, fortalecido y con una estabilidad institucional y gremial fuerte. Además, que convirtió una institución burocratizada y costosa en una entidad eficiente, con una estructura operativa delgada y con unos excelentes resultados.

Además, el doctor Vélez bajó la gerencia a quienes son el fundamento de la Federación, las por lo menos 540.000 familias caficultoras que hay en el país. Su gestión ha sido cercana al productor, ha entendido los problemas y las angustias de los cafeteros y su mano y comprensión han sido decisivas para paliar los momentos difíciles.

Como si esto fuera poco, Colombia bajo su gestión recuperó la imagen en el exterior y el respeto como país productor de un grano de excelente calidad y como jugador importante en el negocio del café; amén de que amplió significativamente la presencia del producto en los mercados internacionales.

La pregunta entonces es ¿por qué una gestión brillante, con unos resultados que están a la vista y con el apoyo inmensamente mayoritario de los caficultores del país, no le sirvieron al Gobierno? ¿Qué pretende el presidente Petro con la Federación de Cafeteros que no importan el buen balance de los últimos años, ni el reconocimiento de los cafeteros del país? Esto para no hablar del estilo descortés y chabacano que utiliza este gobierno de pedir la renuncia de las cabezas de los principales gremios del país para reemplazarlas por personas cercanas al presidente de la República.

Pierden, pues, la Federación de Cafeteros, los cafeteros y el propio país, a un excelente dirigente, a un hombre conocedor del negocio del café, cercano a los caficultores, sensible a sus dificultades y con una visión de gremio extraordinaria.

Para estar informado

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