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Pereira
jueves, febrero 2, 2023

¡Qué oso!

Al ridículo que protagonizó el Ministro de Defensa la semana pasada en Pereira cuando vino hasta la Ciudad a presidir el acto de demolición de una vieja edificación que, según las informaciones entregadas por las autoridades, había sido por mucho años una de las más grandes ollas del microtráfico y una guarida de delincuentes, se añade ahora el oso que hizo cuando se sabe que todo lo que hay alrededor de este supuesto éxito de la Policía Metropolitana, fue un burdo montaje de alguno de sus miembros.

De acuerdo con lo que se conoce ahora, la causa por la cual se ordenó la demolición de la edificación no fue porque se tratara de un nido de delincuencia y un foco de inseguridad, como se anunció profusamente, sino porque su avanzado estado de deterioro amenazaba ruina. Tampoco el sitio era un antro donde se vendía y consumía droga como se dijo, sino una vivienda de una anciana de 93 años y de sus hijos y nietos, y para terminar la vergüenza pública la casa no es de ninguna organización delictiva, sino de una familia que la ha habitado desde hace más de setenta años.

Como si todo este montaje fuera poco, los videos que mostró la Policía de personas consumiendo droga en su interior, fueron grabados la víspera del show del Ministro y para hacerlos le pidieron, con otro engaño, prestadas las llaves a los dueños de la casa. Dicen los vecinos que ese día vieron cómo agentes de la Policía recogían indigentes en las inmediaciones del Viaducto y los llevaban hasta la edificación, para, con su presencia poder grabar los videos.

Ya habíamos dicho en este mismo espacio que es ridículo que las autoridades monten semejante show para derribar una pequeña edificación abandonada, porque supuestamente era un expendio de droga y un lugar inseguro, y que un Ministro venga a dar lora a una Ciudad que bajo este mismo rasero habría que derrumbar casa de por medio.

Cómo es posible que a alguien se le pueda ocurrir engañar de esta manera a todas las autoridades, incluyendo al propio Ministro de Justicia, y hacer semejante montaje para tratar de mostrar una labor que las propias estadísticas desmienten y que están muy lejos de la realidad que había en otras épocas mucho más tranquilas para la Ciudad.

Alguien tiene que explicar este comportamiento tramposo y afrentoso con la Ciudad y con los pereiranos, y que pone en tela de juicio todas las acciones que adelanta y comunica la Policía. Con lo que ha sucedido difícilmente se podrá creer en los halagadores anuncios que todos los días hace el Comando de Policía y a los que la Administración Municipal siempre les hace eco y los pondera.

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