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miércoles, julio 6, 2022

¿Qué opina el Director?

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El resultado de mayo

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La exalcaldesa Marta Elena Bedoya en su habitual columna en este periódico volvió nuevamente sobre la falta de presencia de las autoridades de tránsito en casi toda la ciudad y el desconocimiento de la ley cuando milagrosamente aparece un guarda para hacer cumplir  las restricciones de parqueo en la vía pública.

Independiente del caso que la columnista expone y que es necesario que la cabeza del Instituto de Movilidad se ocupe de él, porque del relato que ella hace queda la sensación de que el Director tiene la capacidad de arreglar el asunto una vez el carro esté en los patios del tránsito; nos parece importante rescatar los señalamientos que la doctora Bedoya hace sobre la ocupación irregular del espacio público por toda clase de vehículos y en todas las vías de  la ciudad.

En este espacio hemos preguntado varias veces, como para no hablar sino de un caso, de qué ha servido el esfuerzo que hizo la administración anterior para recuperar la carrera novena desde la calle 14, o la  carrera 12 entre la 17 y la 26 y habilitar sus tres calzadas, si hoy escasamente los vehículos pueden circular por una, porque las otras dos permanecen invadidas por vehículos que se cuadran a lado y lado sin que haya una autoridad que ponga orden.

Y ni para qué referirnos, como también lo hace la columnista, a la carrera 12 entre calles 26 y 40 en donde el caos, el desorden y la anarquía reina por cuenta de los talleres a cielo abierto que hay a lado y lado de la vía; o a la carrera 11 entre calles 22 y 25 por donde es absolutamente imposible circular, o a la calle 23 entre 30 de Agosto y carrera 11 en donde los andenes desaparecieron tomados por el mayor mercado abierto de motocicletas.

Por qué razón a los guardas de tránsito no se les ocurre ni por equivocación pasar por una de estas vías o si lo hacen ni se percatan del desorden y los trancones que todos estos conductores y establecimientos comerciales causan con su negativa sistemática a cumplir la ley. Acaso hay algún acuerdo entre estas personas y las autoridades de tránsito para tolerar esto y no ser molestados.

Comentario aparte merecen las llamadas ciclovías que con tanto entusiasmo impulsó el gobierno Gallo y que  hoy son utilizadas por todo menos por las bicicletas. Basta darle una ojeada a la calle 21 o La Circunvalar, donde se hizo una inversión importante para hacerlas agradables y seguras a los ciclistas, o la carrera séptima en todo su recorrido, para ver que es el parqueadero de las motos y el espacio preferido de carretas, ventas ambulantes, escobitas y recolectores de basura.

Mientras los guardas de tránsito estén dedicados a llevarse para los patios los vehículos estacionados en alguna calle solitaria de un barrio residencial, o viendo a ver cual carro con un pequeño letrero impreso alusivo a la empresa a la que pertenece no ha pagado el llamado impuesto de publicidad móvil; el tráfico en la ciudad seguirá siendo un caos, la anarquía la reina y no habrá por donde circular.

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