¿Qué más pruebas necesita?

Esta semana fue detenida y judicializada, pero inmediatamente dejada en libertad, una persona que intentaba viajar hacia Europa, por el Aeropuerto Matecaña, llevando una buena cantidad de cocaína en estado liquido. La razón para no mantenerlo detenido, según las informaciones de prensa, fue que se mantendría en libertad mientras las autoridades le realizaban una segunda prueba a la droga incautada.

Este es el estribillo que se lee todos los días en los medios de comunicación una vez las autoridades de policía o los organismos de seguridad del Estado le entregan los delincuentes a los jueces para legalizar su captura y definir su situación penal. “El homicida confesó y fue dejado en libertad”, “el violador aceptó los cargos y le fue concedida detención domiciliaria”, “la banda fue desmantelada y los detenidos fueron enviados para sus casas”, “al atracador le fueron encontrados los objetos robados y fue mandado para la calle”, “ cayó el jefe de la banda y le dieron libertad”, “llevaba el arma homicida y lo dejaron libre”, “tenía 30 anotaciones judiciales y sigue libre”.

La pregunta obvia es ¿por qué todas estas personas que son unos delincuentes confesos o reconocidos por las autoridades y muchas veces que ya han cometido el mismo delito o que llevan varias detenciones por la Policía, nunca son considerados como un riesgo para la sociedad y son dejados en libertad inmediatamente son llevados por los organismos de seguridad ante los jueces del conocimiento?

Qué más pruebas habrá que hacerle a unas sustancias que fueron detectadas por los perros adiestrados que hay en el aeropuerto y encontradas por los funcionarios antinarcóticos, y que después de ser analizadas allí mismo por los funcionarios especializados en detección de droga, se encontró que era cocaína en estado líquido; para poder mantener privado de la libertas al detenido.

Qué seguridad pueden consolidar las autoridades para una ciudad como la nuestra, si los sicarios, los traficantes de droga, los extorsionistas, los atracadores, los jaladores de carros, los violadores, los que recorren la ciudad en una moto viendo quien lleva un celular en la mano para arrebatárselo, si los que venden droga en las puertas de los colegios, si los que  amenazan a los pasajeros del los Megabus para que les entreguen lo que llevan y si los delincuentes de todos los pelambres son dejados en libertad, cuando son detenidos, porque no son un peligros para la sociedad.

Con toda razón la gente se abstiene de poner la denuncia cuando han sido víctimas de cualquier delito, si sabe que al día siguiente se puede encontrar en la calle con el mismo delincuente que la atracó o que la robó y que con tanta dificultad capturó la Policía; y también con razón se ha perdido la confianza en las justicia y en los jueces.

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