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martes, julio 16, 2024

¡Que confusión!

Y para completar este desastre y agrandar la confusión en que están los ciudadanos, las autoridades se han empeñado en estar cambiando la medida y la forma de aplicarla.

La información, más si se trata de una decisión oficial que deben cumplir obligatoriamente los ciudadanos y bajo determinados parámetros, debe ser transmitida y divulgada de manera clara, sencilla, que no admita interpretaciones, para que su observancia y cumplimiento puedan ser exigidos por las autoridades respectivas.

Decimos esto, porque nada ha generado, a pesar de la simplicidad del tema, más confusión e inquietudes entre la gente que la medida que fija ciertas limitaciones a la movilidad de las personas, así como al desarrollo de algunas actividades en el día o en la noche, y durante los fines de semana.

Nunca ningún asunto había producido tantas llamadas a nuestros teléfonos de servicio al cliente, ni tantos mensajes a nuestros correos, ni tantos WhatsApp, pidiendo una interpretación y explicación, como el llamado “pico y cédula” que han adoptado los gobiernos municipales y departamental para hacer frente a los crecientes registros de contagios, de ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos y de fallecimientos como consecuencias del coronavirus.

Qué si se los pares son los días del calendario o los del último dígito de la cédula de las personas, o qué si los pares o impares son los días de la semana; que si quien tiene el número par o el impar se debe quedar ese día en la casa o es precisamente la fecha en que puede circular libremente; qué si la limitación es solo para ir al supermercado y a los bancos, y el resto lo puede hacer tranquilamente; o qué si la persona ese día no puede moverse de la casa.

Toda esta falta claridad que se ha generado entre los ciudadanos por la mala o incompleta redacción de las medidas tomadas o de los boletines oficiales entregados por las autoridades para conocimiento público, se ha agravado con la incapacidad y ausencia de pedagogía de ciertos funcionarios para transmitir las normas con toda sencillez.

Y para completar este desastre y agrandar la confusión en que están los ciudadanos, las autoridades se han empeñado en estar cambiando la medida y la forma de aplicarla. Ayer, por ejemplo, era el pico y cédula con los días de la semana y hoy lo es con el día calendario. Pero este cambio, que no tendría nada de raro si fuera para hacerlo más comprensivo o equitativo con la gente, se volvió un galimatías para el ciudadano por la falta de claridad de la norma.

Ojalá, las autoridades le pongan en adelante atención a la redacción de las medidas que se adopten y especialmente a su divulgación, entre otras cosas, porque si el común de la gente no las entiende, difícilmente las van a poder cumplir y en sana justicia tampoco se les va a poder exigir que las cumplan.

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