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domingo, enero 29, 2023

Puro populismo, o un absurdo

El Ministro de Transporte anunció esta semana una reducción en valor del SOAT del 50% para las motocicletas de menos de 100 centímetros cúbicos de cilindraje, los taxis, los microbuses y los demás vehículos de servicio Público. Esta medida regirá para las pólizas emitidas durante la vigencia del año 2023.

La medida que busca asegurar la sostenibilidad del sistema del seguro obligatorio, y garantizar la atención médica y hospitalaria a las víctimas de los accidentes de tránsito, tiene como propósito, además, lograr que la cobertura del modelo sea mucho mayor que la que hoy tiene y que según cifras oficiales apenas alcanza al 50%.

Sostienen las autoridades tanto de transporte como de salud, que si las tarifas de SOAT son más cómodas para los motociclistas el volumen de asegurados sube y por tanto se podría conseguir el equilibrio financiero del sistema que hoy está desbalanceado por la alta siniestralidad y los bajos niveles de asegurabilidad.

Es probable que a menor costo sean más los vehículos que soliciten la expedición de una póliza; pero no tiene sentido rebajar el precio del seguro al 50% para lograr cubrir la otra mitad que no tiene póliza, porque al final lo que se consigue es recaudar la misma plata con el doble de vehículos rodando y por tanto con el doble de riesgo de un accidente.

No se puede olvidar que en el país de cada diez accidentes de tránsito que ocurren en sus carreteras, en siete hay involucrada una motocicleta y de estas al menos cuatro no tienen SOAT. Es decir que si las siete tuvieran póliza el costo de atender los accidentes se doblaría mientras el recaudo se mantendría igual.

Lo que si daría la propuesta del Gobierno, es más cobertura en salud para los motociclistas; pero a qué costo y quién cubriría los valores de atender la otra mitad de los moteros siniestrados. Si hoy solo se atienden tres, porque los otros no tienen seguro obligatorio, y el esquema del SOAT está completamente desbalanceado, que será si se atienden los siete con igual volumen de ingresos por la póliza.

Lo sensato es que se le rebaje el valor al que muestre menor riesgo, es decir, que tenga menos historia de siniestralidad. De tal manera que el que se accidenta mucho y por tanto activa mucho la póliza, paga más y el que nunca reclama, cada año paga menos. Lo otro, que es la cobertura, se debe lograr con un control estricto sobre los vehículos que circulan todos los días por las vías y carreteras del país.

El resto es populismo puro. Cobrarle la mitad a quienes están haciendo casi inviable el sistema del seguro obligatorio, es como aumentarle los subsidios al que no quiere trabajar por hacerlo le significaría no volver a recibir la interminable lista de beneficios económicos que hoy les está entregando el Gobierno.

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