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domingo, agosto 7, 2022

Producto de la negligencia

Es tendencia

Empieza la era Petro

Aceptable balance

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El accidente de tránsito que cobró la vida la semana pasada de un motociclista y que dejó gravemente herido a un peatón, en la avenida 30 de Agosto frente al Batallón San Mateo, es el más claro resultado del desorden que hay en la ciudad en materia de circulación y de la ineficiencia de la autoridad de tránsito.

La víctima iba conduciendo su moto por el carril exclusivo del Megabús y para completar el cuadro de irregularidades e imprudencias, a altísima velocidad. Por supuesto, el motociclista no respetó el semáforo que permite el ingreso de los peatones a la estación del transporte público y atropelló brutalmente a una joven que estaba cruzando la vía en ese momento.

En este espacio nos dolemos todos los días de la ausencia total de las autoridades de tránsito en las calles y vías de la ciudad, y de su absoluta indiferencia ante el desgreño, el irrespeto y la negativa de los conductores, especialmente de los motociclistas, a observar las normas de tránsito y a  conducir con responsabilidad.

Aquí las motos, para no hablar sino de estos vehículos, hacen lo que se les da la gana y jamás hay un guarda de tránsito para ponerlos en su lugar. Basta pararse en una esquina en cualquier lugar o avenida de la ciudad para ver que su calzada es la del solo-bus, o la cicloruta, o las aceras y nunca la vía; que los semáforos son una luz de bengala; las señales de pare o no gire a la izquierda, un adorno; los peatones, un estorbo; los andenes, su parqueadero; y las normas de velocidad, de debida distancia y de usar bien el casco, un canto a la bandera.

Y ni que decir de la manera temeraria como conducen sus motos en medio de las largas filas de vehículos, o cuando viajan por los andenes o por el carril de Megabús, como quedó demostrado en el aterrador accidente de esta semana. Iba tan rápido el motociclista que su aparato pasó por encima de las barandas que protegen la estación y casi queda incrustada dentro de esta.

Mientras tanto, las autoridades de tránsito es como si no existieran. Jamás se ha visto un guarda de tránsito, por ejemplo, en la zona de este accidente, a sabiendas de que lo que hizo el accidentado es una práctica común a todo lo largo de la 30 de Agosto y muy especialmente entre el cruce de Turín y El Viajero. De hecho, así lo pudieron comprobar al día siguiente del accidente unos guardas que, seguramente movidos por el remordimiento de su ineptitud, pusieron un punto de control en la Avenida metros más adelante de donde ocurrió el accidente.

La ciudad no puede seguir viviendo en medio de la anarquía que vive la circulación. Es urgente que la autoridad de tránsito se apersone de este problema y entienda que accidentes como el ocurrido el miércoles, son producto, obviamente de la imprudencia e irresponsabilidad del motociclista, pero también de la negligencia e incapacidad de los responsables de poner orden y hacer cumplir las normas de tránsito.

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