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jueves, agosto 18, 2022

¿Por qué no se hace nada?

¿Por qué es tan difícil poner orden en muchas de las vías de la Ciudad y hacer respetar el espacio público que debe estar destinado para los vehículos y peatones? Esta es la pregunta que permanentemente se hace mucha gente, que en este espacio se ha hecho varias veces y a la que no se le encuentra una explicación satisfactoria.

Por qué un problema tan visible y que genera tantos inconvenientes en la movilidad de la Ciudad y produce tanta inconformidad en conductores y ciudadanos, no recibe la atención y el tratamiento que merece por parte de las autoridades de tránsito y la dependencia encargada de controlar y hacer respetar el espacio público.

Si está prohibido estacionar en determinadas calles y en ciertos lugares, por qué cientos de conductores no respetan esta norma y van parqueando sus vehículos como si nada, y si no  está permitido que los talleres y los establecimientos que prestan cierta clase de servicios lo hagan en la calle, por qué hay decenas de estos negocios ocupando no solo la vía, sino los andenes, y nadie dice nada.

Y la pregunta mayor, si todo esto es tan visible en la Ciudad, si hay no solo calles, sino sectores enteros por donde es imposible circular y los peatones tienen que hacer maromas peligrosas y bajarse al pavimento para poder pasar, por qué las autoridades no hacen nada para poner orden y hacer cumplir la ley.

Es como si las autoridades hubieran hecho un pacto secreto de no asomarse por estos lugares y no pasar nunca por estas vías. No de otra manera se explica que por allí jamás se ve un guarda de tránsito o un inspector de control físico y en cambio si las calles están cada día más llenas de talleres en la calle y de negocios que prestan sus servicios sobre la calzada.

Un pacto que además parece extenderse a las calles por las que hay ciclo-ruta. Aquellas  franjas supuestamente destinadas para la circulación de bicicletas, sirven para todo menos para la circulación de estos aparatos. Estos son unos espacios que permanecen llenos de ventas callejeras, de cocinas al aire libre, de motos y carros, de basuras y sobrantes de los negocios que hay al frente y de carretas que van y vienen sin que alguien les llame la atención.

Pero eso sí, que ningún viajero se demore unos segundos más para bajar o subir sus maletas en el Aeropuerto, o que algún conductor se estacione un momento en el centro para recoger alguna persona, porque con seguridad recibirá un comparendo e inclusive podrá ser enganchado con la grúa.

En la Ciudad no pueden existir calles provilegiadas y mucho menos vías enteras donde las autorirades no llegan y sus vecinos hacen lo que quieran. Las dependencias y los funcionares respectivos tienen la obligación de hacer cumplir la ley y de velar por que en todos los rincones se respeten las normas de tránsito.

Para estar informado

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