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Pereira
viernes, diciembre 2, 2022

Por fin hay autoridad

En la ciudad se ha vuelto práctica invadir los lotes del municipio, porque los invasores saben que el gobierno no tiene la capacidad de evitarlo dentro de los tiempos de ley.

La demolición de un parqueadero que se había construido ilegalmente sobre un área de protección de la quebrada Egoyá en la carrera once entre calles 23 y 24, realizada el pasado martes la Oficina de Control Físico del Municipio, es una demostración de que por fin esta dependencia está operando y defendiendo los bienes que son de todos, y de que cualquier persona no puede ir ocupando un bien público y construyendo sobre él lo que le da la gana, sin que alguien le diga que no se puede.

El lote mencionado había sido despejado hace muchos años y señalizado como zona de protección de Egoyá, y así permaneció hasta que algún avispado resolvió cerrarlo, primero con un cerco provisional y luego, con muro de ladrillo con la disculpa de cuidarlo y evitar que se convirtiera en un botadero público de basura, y en un lugar frecuentado por los consumidores de droga.

Rápidamente los invasores de predio abrieron una puerta sobre la calle 23 y volvieron el lugar un deposito de toda clase de sobrantes, y una ventanilla por la carrera 12 para la venta de tinto y otros productos de comida, pero que, según reiterados informes de las autoridades, se había convertido en un expendio de sustancias alucinógenas y la cuadra en una zona de distribución y consumo de droga, producto que escondían, para evitar el control de la Policía, entre los ladrillos del largo muro de cierra del predio.

Pasado el tiempo, los avispados invasores instalaron un bien montado parqueadero que abarcaba la media manzana que había sido demarcada como de protección de la quebrada Egoyá, construcción que fue sellada por la Oficina de Control Físico. Sin embargo, sus propietarios del negocio dejaron los sellos de la puerta de la calle 24 y rompieron los de la carrea once, e instalaron un portero que abría la puerta cuando llegaba algún vehículo y daba salida a los que ya habían parqueado, en una clara y afrentosa burla a las autoridades y a la ciudadanía.

Desde este espacio denunciamos en varias oportunidades no solo la invasión y el apoderamiento ilegal del lote, y el expendio de droga, sino la construcción ilegal del parqueadero, y posteriormente el descarado rompimiento de los sellos y su, primero clandestino y recientemente público funcionamiento; lo que nos costo tutelas y amenazas directas.

En la ciudad se ha vuelto práctica invadir el espacio público y los lotes del municipio, porque los invasores saben que el gobierno no tiene la capacidad de evitarlo dentro de los tiempos de ley y que vencidos estos no tiene la forma de agotar en los tribunales los proceso legales para lograr la restitución de los bienes usurpados y la demolición de lo construido, como ha ocurrido con el edificio que se inició al frente de la cabecera del aeropuerto y que después de muchos años allí sigue en pie.

Celebramos, pues, que por fin se haya impuesto la ley en el caso del parqueadero de la carrera once entre calles 23 y 24 y recuperado para la ciudad una zona que es de protección de Egoyá, y ojalá, esta acción se extienda al predio que está diagonal y que igual es área de protección y ha sido recientemente invadido con otro parqueadero.

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