¡Por fin!

En medio de una de las peores campañas que haya cumplido el Deportivo Pereira en los distintos campeonatos profesionales organizados en el país, y de la triste celebración de los 77 años de vida del equipo de la ciudad, se conoció la decisión de la juez primera civil del circuito de Pereira mediante la cual se le concede un plazo de dos meses al gerente liquidar de la entidad para que proceda a terminar el proceso de liquidación de la sociedad.

Según el auto del juzgado, el liquidador deberá procede de inmediato a enajenar mediante negociación directa o a través de una subasta privada, todos los activos que están debidamente inventariados en el proceso y por un valor que no puede ser inferior al que está en los correspondientes avalúos.

Todo indica que la presión de un número importante de hinchas que, dolidos por el lastimoso desempeño del equipo y aprovechando el nuevo aniversarios de la institución, salieron a protestar contra el gerente liquidador del equipo y llenaron de afiches los lugares más públicos de la ciudad; sirvió para recordarle a la juez que en su despacho dormía inexplicablemente el proceso de liquidación de la institución Matecaña.

De todas maneras lo importante es que un proceso que ha tenido mil interferencias jurídicas, y ha estado rodeado de toda clase de comentarios, y sobre el que se han tejido mil historias, pueda terminarse, se le pueda pagar a los acreedores, que entre otras cosas son, por las maromas que permite nuestra legislación, los mismos que llevaron la institución al doloroso estado en que se encuentra, y pueda saberse en manos de quien queda el equipo.

La ciudad y especialmente la afición, esperan que el proceso de venta de los activos se haga de manera abierta y transparente, y no que, como ha ocurrido en otras oportunidades, se negocie por debajo de la mesa y luego se siga todo el proceso para darle la legalidad que no tuvo y que con seguridad va a conducir la institución a una nueva frustración.

El Deportivo Pereira merece que se le libere de las cadenas que lo han tenido aprisionado y condenado a permanecer en los más oscuros laberintos, que pueda competir libremente y sin ninguna clase de ataduras, que se le deje reencontrarse con una afición que como pocas lo quiere y lo defiende, y que pueda representar en todos los estadios la ciudad, con dignidad, con decoro y con pundonor deportivo.

Celebramos, pues, que por fin se le haya puesto términos al proceso de liquidación del Deportivo Pereira, y que esto permita de verdad la posibilidad de recuperar el equipo para la ciudad, para la afición y para todos los pereiranos.

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