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domingo, diciembre 4, 2022

Persisten las dudas

El viernes pasado, con la presencia de la Ministra del Deporte, de las autoridades departamentales y municipales de los tres departamentos del Eje Cafetero y de los directivos de los Juegos, se presentaron oficialmente los XXII Juegos Nacionales y VI Juegos Paranacionales que se realizaran en noviembre del año entrante y que tendrán como sedes a Risaralda, Quindío y Caldas.

El acto se realizó cuando falta exactamente un año para la iniciación del más importante evento deportivo que se realiza en el país. Por supuesto, todo fue sonrisas y frases alentadoras no solo confirmando que los juegos no se aplazarán y si se realizarán en esta región, sino asegurando que los escenarios deportivos y las obras complementarias estarán listas para el 11 de noviembre del 2023, fecha en la cual se inaugurarán los Juegos.

Ojalá, todo lo dicho por la Ministra y por las autoridades regionales y locales, se convierta en una realidad; pero hay suficientes razones para recibir con prevención y no poca desconfianza, lo afirmado en las intervenciones durante el evento de presentación oficial, por cada uno de ellos.

Si se mira la intervención de la ministra Urrutia, no dice absolutamente nada distinto a lo que dijo cada vez que vino a Pereira, el ministro anterior y exactamente igual pasó con el Director de los Juegos y con los gobernadores de los tres departamentos y los alcaldes de las capitales comprometidas con el evento.

Ya se sabe que los juegos es un compromiso de todos, que no se le puede quedar mal al país, que si se trabaja mancomunadamente es posible hacer el evento y que no se puede ser pesimistas; pero en dónde están los dineros que va a aportar el Gobierno Nacional para adecuar los escenarios que se necesitan y de qué tamaño es el aporte.

Se ha dicho una y otra vez que los dineros están asegurados y listos para desembolsar. Así lo dijo una y otra vez el ministro Herrera; pero qué dice de esto la ministra Urrutia. Porque lo que afirmó el viernes y ya había dicho hace dos meses en su anterior visita, es que los Juegos hay que hacerlos y que son un compromiso de todos; pero de recursos nada ha dicho.

Ahora, cada vez que se pone sobre el tapete el tema del avance de las obras, las autoridades regionales aseguran que las licitaciones están en curso, que los procesos están caminando y que se va a contratar a los más profesionales y con mayor experiencia; pero hoy faltan 45 días para que se acabe el año y menos de un año para la inauguración del evento y todo está absolutamente en lo mismo.

El 2023 es un año muy corto para efectos de la organización de los Juegos, no solo porque para este caso es de solo diez meses, sino porque para lo que tiene que ver con la contratación de obras, desde mitad de año habrá ley de garantías, con motivo de la realización de las elecciones regionales y locales.

Pueda ser que tantas dudas que siguen existiendo sobre la oportuna realización de los Juegos Nacionales se despejen, que la plata del Gobierno Nacional aparezca en las cifras necesarias, que los procesos licitatorios y de construcción fluyan, que las obras estén a tiempo y que la Ciudad y la región puedan cumplir el compromiso con el país de hacer no solo los juegos, sino un evento a la altura de los varios que en el pasado ha realizado la región.

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