Pereira, ciudad adulta


El Eje Cafetero y Antioquia son, según un reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), las regiones del país en donde se presenta de manera más acentuada el fenómeno del envejecimiento de la población.

Mientras para el mes de julio pasado, fecha en que se realizó el estudio, en el país había 40 personas mayores de 65 años, por cada 100 jóvenes menores de quince años, en nuestro departamento el registro fue de 67 adultos por cada 100 adolescentes, lo que significa un poco más del 50% del promedio nacional.

Y hay algo bien interesante, para el año 2050, de acuerdo con un estudio de varias universidades latinoamericanas, habrá en el Departamento 101 adultos mayores de 65 años, por cada 100 menores de 15 años, es decir que para esa época la población adulta será al menos igual o un poco más alta que la de los jóvenes.

Las razones para esto no se conocen, pero seguramente las bondades del clima, un cubrimiento en salud que sobrepasa el 95%, la facilidad para realizar actividad física, la programación permanente de actividades deportivas en los barrios de la ciudad y la existencia de programas de atención al adulto mayor, han sido definitivas para que en nuestra región sus habitantes sean más longevos que en el resto del país.

De todas maneras lo importante ahora, es que las autoridades se preparen para enfrentar una situación que va a demandar políticas públicas para la atención en salud al adulto mayor, para propiciar unas condiciones propias para la gente de esa edad, para la protección del anciano, para la generación de espacios para la recreación y la diversión, y para el apoyo al adulto mayor desprotegido.

En la medida en que llegan los años también llegan para la persona, más necesidades. La salud se deteriora y aparecen las enfermedades, la capacidad de movilización propia disminuye, la vida laboral útil se agota, la necesidad de acompañamiento en casi todas las actividades diarias se hace cada vez más evidente y ahí aparece la necesidad del apoyo oficial.

Hoy, aún con el alto número de adultos mayores, no son demasiado notorias la falta de condiciones y garantías para que ellos puedan realizar sus actividades cotidianas; pero cuando la población mayor se vaya nivelando con la muy joven o sea mayor como lo previene el estudio de las universidades, esas carencias serán muy evidentes.

Por todo esto, es necesario que las autoridades se ocupen de esta realidad y se preparen para atender una población cada vez más mayor y ofrecer todas las condiciones que los adultos requieren. No es lo mismo construir y tener una ciudad para personas jóvenes que una para adultos mayores y ancianos. Los primeros requieren ciclovías, lugares para hacer deporte, plazas para realizar conciertos y eventos públicos, y sitios para la rumba, mientras que los segundos demandan parques para encontrarse, salones para reunirse, andenes para caminar, fácil acceso al transporte público y mucha seguridad en las calles.