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miércoles, agosto 10, 2022

Peor que todo

Es tendencia

El discurso de Petro

Es urgente

Ojalá, no pase

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Dos de cada cinco habitantes del Área Metropolitana se sienten inseguros cuando caminan en las noches por las calles de los barrios donde viven. Lo anterior de acuerdo con la más reciente encuesta Pulso Social que realiza el DANE periódicamente y que mide las principales variables de convivencia ciudadana.

El miedo disminuye un poco cuando se le pregunta al ciudadano encuestado sobre lo que siente cuando hace el mismo ejercicio en las horas del día, es decir cuando hay buena iluminación. En este caso la percepción de inseguridad rebaja al 22.2%, es decir más o menos una de cada cinco personas; pero sigue siendo alta.

Uno de los más graves problemas que pueda tener una ciudad, es la inseguridad. Peor que los trancones, que el desorden en el tráfico, que la suciedad en las calles, que la indigencia, que la ocupación irregular del espacio público, que el ruido exagerado de los negocios, que el mal transporte público, es no poder salir a la calle de día o de noche, porque se corre el riesgo de ser robado y de ser apuñalado por robarle lo que lleva.

Y si para propios la inseguridad es un horrible mal, ni se diga para el turista o para el visitante. Nada afecta más al turismo o al comercio que una generalizada imagen de ciudad insegura. Ninguna persona va a querer venir a la Ciudad, a conocer el alumbrado por ejemplo, o a comprar los regalos de Navidad, si siente que corre el riesgo de ser robado.

Puede tener la Ciudad un lindo alumbrado, o tener un extraordinario comercio, con precios inmejorables, con excelentes promociones, o gente amable, o tener muy buenos hoteles, o una muestra gastronómica excepcional; pero si caminar por ella es inseguro, si se corre el riesgo de ser robado, difícilmente le va a venir la gente.

Por eso, es tan preocupante el resultado de la encuesta del DANE y por eso desde estas líneas hemos insistido tanto en la necesidad de reforzar la seguridad en la Ciudad y de revisar las medidas que se tienen para garantizar una actividad comercial segura, un turismo tranquilo y en general una Navidad segura.

También por eso, desde este espacio hemos llamado la atención sobre los perversos efectos que tienen las generosas decisiones de los jueces cuando definen la situación jurídica y la libertad o no de quienes han sido capturados o sorprendidos cometiendo uno de los delitos de alto impacto.

Ojalá, la  Policía destine en esta época de Navidad un número importante de agentes adicionales para reforzar la seguridad en las calles y sitios públicos de la Ciudad, y la Justicia entienda que mientras los delincuentes que son sorprendidos cometiendo un delito grave y capturados, continúen en libertad será imposible devolverle a Pereira y su Área Metropolitana la tranquilidad y la seguridad que hace rato perdieron. 

Para estar informado

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