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viernes, julio 19, 2024

Otro golpe a la moral

Cómo se explica que mientras los grupos ilegales le están pintando la cara al Ejército, el Presidente esté llamando a calificar servicios al oficial tal vez más calificado en inteligencia.

Como una paradoja, en el momento en que el país más necesita de sus mejores, más experimentados y más conocedores soldados para enfrentar la andana terrorista de los distintos grupos ilegales que operan en todo el territorio patrio, el presidente Petro descabezó a uno de sus más reconocidos militares.
Cuando el general Óscar Eduardo Vera Pélaez, hasta la seman pasada Comandante de la Quinta Brigada del Ejército y por muchos años Jefe de Inteligencia del Ejército, estaba listo para asistir a la cumbre militar citada por el Comandante de las Fuerzas Armadas para tratar precisamente el tema de la alteración del orden público que se registra en el país y los ataques sorpresivos de los grupos armados, recibió una llamada del nuevo Comandante del Ejército para pedirle que solicitara la baja de la Institución.
Cómo se explica que mientras los grupos armados ilegales le están pintando la cara al Ejército y al Gobierno no solo con hechos de confrontación militar como las sucesivas bombas contra las sedes militares y los ataques terroristas contra patrullas del Ejército, sino con actos de presencia social como la inauguración de puentes y escuela y la entrega de ambulancias, donde se nota claramente la falta de inteligencia de las Fuerzas Armadas, el Presidente esté llamando a calificar servicios al oficial tal vez más calificado y con mayor experiencia en inteligencia en el momento dentro de las Fuerzas Militares.
El general Vera Peláez tenía una trayectoria de 34 años en el Ejército, buena parte de ellos dedicados a la inteligencia militar, a la investigación y a la identificación de amenazas externas y era el último oficial que quedaba con amplio conocimiento en la lucha contra el crimen organizado en el país y supuestamente llevado a la Quinta Brigada aprovechando su experiencia en inteligencia para identificar los movimientos de los líderes y el aumento de actividad de grupos como el Eln y el Clan de Golfo en la región nor-orientalte del país.
Lo más preocupante de esta inexplicable decisión, es que se suma a los sucesivos cambios que ha hecho el gobierno en cargos claves de la inteligencia militar desde agosto de 2022, como el relevo en el Comando de Apoyo de Combate de Inteligencia Militar (Caimi) y a la reducción de las capacidades operativas de la inteligencia y contrainteligencia militar debido a los problemas de obsolescencia de los equipos avanzados de “ciberinteligencia” y guerra electrónica con que contaban los batallones de inteligencia y a la falta de recursos para su actualización.
Pero lo más grave es que todo esto, además del desconcierto que causa en los colombianos y por supuesto en un sector del Ejército y de la inestabilidad del sector de inteligencia ante estas inexplicables decisiones, lo que genera es un ambiente de desconfianza y desmoralización entre los miembros de las Fuerza Armadas y, por supuesto, del país con sus Fuerza Armadas.00

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