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viernes, junio 14, 2024

No va a ser fácil

El Senado de la República acaba de aprobar un proyecto de ley que probíhe los plásticos de un solo uso. La iniciativa, que ya había hecho el tránsito completo en la Cámara de Representantes, elimina a partir del 2025 la fabricación, la comercialización y el uso de productos como bolsas de supermercado, botellas de bebidas, envoltorios de comidas, tapas de botellas, platos y cubiertos, y agitadores.

En Colombia se producen 1,2 millones de toneladas de plástico al año y de estas el 56% es de un solo uso. Ahora, el 74% de los envases de una sola vez termina en los rellenos sanitarios y solo el 7% se recicla. El resto va a contaminar especialmente los ríos y los mares, en un acción contra la naturaleza que no tiene compensación.

Lo más doloroso de todos estos números es que el crecimiento de este fenómeno se ha vuelto casi que exponencial. En el solo año 2020, producto de la pandemia y del encierro obligatorio decretado por el Gobierno, el consumo de elementos plásticos de un solo uso creció el 22% y un porcentaje parecido aumentó también el año pasado.

El daño que este producto le causa a la naturaleza y al medio ambiente no está escrito. Para no hablar sino del mar, donde al final terminan las miles de toneladas de plástico que no se recicla, millones de peces de todas las especies mueren anualmente a causa del envenenamiento que el plástico les produce.

Esto sin contar el mal que le hacen al ecosistema marino y a las especies acuáticas que lo pueblan. Cuando el plástico entra en contacto con el agua libera, según los expertos, algunos compuestos altamente contaminantes y peligrosos como el bisfenol A, que acaban no solo con muchas especies marinas, sino con otras muchas vegetales.

Nadie duda de la utilidad del plástico en la vida humana. Desde su invención hace 150 años ha prestado un inmenso servicio en actividades como la construcción, en el procesado de alimentos y en su embalaje, en la composición de muchos cosméticos, en la ropa, en los teléfonos móviles, en los utensilios para comer y en el más común de los oficios, como bolsa para guardar cualquier producto.

Prácticamente no hay una sola actividad en la cual no se utilice el plástico, o que sea un componente importante en ella, o en la que los productos con los que desarrolla no tengan al plástico como uno de sus elementos, o simplemente sea un aliado fundamental para su buen éxito.

No va a ser fácil cambiar la cultura del plástico entre los colombianos. Es un producto demasiado metido en las actividades diarias de las personas y al que se le dado demasiada presencia. Se va a requerir de un trabajo de concienciación muy intenso y por supuesto de un control riguroso para que la nueva ley se cumpla, y sobre todo para que el plástico no siga apareciendo, nadie sabe producido por quien, en la vida cotidiana del hombre.

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