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Pereira
martes, enero 31, 2023

No todo es obras

Magnífico, Señor Alcalde, que la ciudad tenga muchas nuevas vías y avenidas, que tenga plazas y parques donde los pereiranos puedan ir a pasar un buen rato con sus familias, que tenga puentes y glorietas que permitan distribuir mejor el tráfico, que tenga un cable aéreo que facilite la movilización de cientos de personas de sectores alejados de su centro, que tenga por fin un terminal aéreo amplio, confortable y conforme con sus necesidades, e inclusive que tenga decenas de kilómetros de ciclorrutas, así nadie las utilice y sean un lugar reservado para los vendedores ambulantes, para las carretas de frutas, para los carros de tinto, para los taxis piratas, para los camiones de basura, para depositar toda clase de escombros y para el parqueadero de las motos.

 

Todas esas cosas hacen de la ciudad un lugar más vivible para los pereiranos y mucho más atractivo para quienes por cualquier razón nos visitan y buscan en Pereira facilidad de movilización, seguridad, buen transporte, espacio público suficiente, buenas comunicaciones, aire puro, tranquilidad y gente amable.

 

Sin embargo, es necesario también que la ciudad ofrezca un ambiente agradable para propios y extraños, que vivir en ella o visitarla y recorrerla no sea un martirio por la cantidad de indigentes y habitantes de calle que hay por todas partes, por el espectáculo grotesco de prostitución que se ve en los parques y especialmente por el ruido ensordecedor que producen decenas de pregoneros que hay en el andén de cada negocio comercial.

 

De poco sirve que la ciudad haya avanzado en tantas cosas si su centro, ese lugar donde se concentra su comercio tradicional, donde está su mayor actividad económica, donde tiene su sede todo el sector institucional y donde todavía está su mayor fuerza laboral, es un infierno insoportable por cuenta del ruido que generan las bocinas de los vehículos, los pitos de los agentes de tránsito, los amplificadores de los almacenes, los parlantes de los artistas callejeros y los promotores de los almacenes “todo a mil”.

 

Caminar por el centro o trabajar en alguna de las edificaciones que tienen acceso a cualquiera de las calles, es atentar contra la salud auditiva de la persona. La guerra de micrófonos y de pregoneros para ver quién vocifera más alto y le quita un posible cliente a vecino, ha acabado con la necesaria y sana tranquilidad de la ciudad y de sus habitantes más tradicionales.

 

Sería bueno, pues, Señor Alcalde, que a la par con tantas obras de desarrollo que adelanta su administración y que sin duda le han dado un vuelco a la ciudad, se le pusiera mano al ruido y a la contaminación auditiva del centro, y a la proliferación de indigentes, de drogadictos y de orates que han acabado con la tranquilidad de Pereira.

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2 COMENTARIOS

  1. No es solamente el RUIDO, ES el ABUSO EN EL ESPACIO PÚBLICO, NO HAY POR DÓNDE CAMINAR y como si fuera poco, le sumamos que POR ESTAR EN CAMPAÑA, ni se han enterado que NOS COBRAN ALUMBRADO PUBLICO Y NOS TIENEN LAS CALLES DEL CENTRO A OSCURAS. ¿Y ES ASÍ COMO QUIEREN VENDER «MÁS» DE LO MISMO???

  2. Bien por el editorial. Pero no sólo es el centro de la ciudad agobiado por el ruido. También se padece en muchos barrios el desfile inmisericorde de vehículos y carretas dotadas de estridentes megáfonos que afectan el descanso y la salud mental y auditiva de los habitantes.

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