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jueves, julio 7, 2022

No se puede ceder

Es tendencia

¿Es una prioridad?

Alentadoras, pero…

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Cuando todo parecía indicar que el letal virus que ha azotado al país y al departamento, y por supuesto al mundo entero, había entrado en su última etapa en Colombia, las estadísticas de los últimos días están mostrando que no es así y que se está presentando un rebrote al que, si no se le pone atención, puede tener efectos iguales o más severos que los que ha dejado la pandemia en el ultimo año.

Mientras en los primeros días de marzo el reporte de los contagios fue cada día más alentador y los fallecidos estuvieron siempre por debajo de los cien diarios y con tendencia a la baja, en los últimos diez días la cifra de afectados no solo se ha disparado, sino que ha vuelto a ponerse por encima de los 5.000 diarios y las víctimas de la enfermedad están rondando los 150.

En el departamento la preocupante situación no es la excepción. Un par de semanas atrás las personas contagiadas no pasaban de cien diarias, con una clara tendencia a la baja, y los fallecidos no pasaban de dos o tres, e inclusive hubo tres días que las autoridades no registraron ninguna víctima; sin embargo, en la última semana el rebrote ha puesto el dato de los contagiados otra vez por encima de cien y los que pierden la batalla con el virus en cinco o seis cada día.

Los anuncios, porque no se puede hablar sino de anuncios, del Gobierno sobre la llegada de las vacunas y los partes de victoria sobre el cumplimiento del plan de vacunación, ayudados por la apertura de muchas de las actividades que estaban cerradas, sin duda han contribuido al repunte de una enfermedad que no se vence, que igual sigue presente con los mismos bríos de antes y que no desaprovecha oportunidad para hacer estragos.

Hoy es común ver a la gente en la calle o en los almacenes o en las oficinas o en el transporte público, y ni se diga en los restaurantes, en las cafeterías y en los establecimientos de diversión, sin tapabocas, sin conservar el distanciamiento recomendado por las autoridades de salud y sin la observancia de las mínimas exigencias de bioseguridad para prevenir el contagio del coronavirus. 

Lo más preocupante de todo esto es que estamos ad-portas de una de las semanas más complejas para la prevención del contagio. Todos los reportes indican que los colombianos están cansados de estar encerrados, que van a salir de viaje, que el turismo se va a reactivar, que las playas se van a llenar otra vez y que la gente va a venir a la ciudad y al departamento a descansar y en busca de los inigualables atractivos que ofrece esta tierra; y esto, no hay duda, es un riesgo para el contagio del virus.

El departamento no puede ceder lo que ha ganado en la lucha contra la enfermedad. Es de las regiones con más bajo nivel de contagios, con más altas tasas de recuperados, hoy con más disponibilidad de UCI y con el mejor desempeño en la aplicación de las vacunas entregas por el Gobierno, Nacional; por eso, tiene que redoblar los esfuerzos para incentivar y controlar el uso del tapabocas, el respeto al distanciamiento social y las medidas que eviten que Risaralda desande el camino ganado en la lucha contra el Covid-19. 

Para estar informado

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